Nacer sin VIH, pero con su huella: lo que dice la ciencia

La comunidad científica ha logrado identificar a través de años de estudio la presencia de una huella biológica distintiva en aquellos niños y niñas que fueron expuestos al VIH durante el período de gestación.

Elaborado por: Valeria Carrasquel Rodríguez

Revisado y editado por: Kimberley K. González M. y Natasha C. Saturno S.

La revista científica Journal of Infection and Public Health publicó recientemente un estudio desarrollado por equipos del Consorcio Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), en colaboración con el Hospital Universitario Ramón Cajal y el Hospital Gregorio Marañon de Madrid. La investigación aporta evidencia sobre un fenómeno muy interesante para la medicina: las personas que fueron expuestas al VIH y a la terapia antirretroviral (TAR) durante la gestación, a pesar de nacer sin el virus, presentan características inmunológicas particulares. 

Estos niños y niñas son identificados clínicamente como “Expuestos al VIH pero no Infectados” (HEU, por sus siglas en inglés). En ellos, la exposición intrauterina al virus y al tratamiento genera una huella biológica que influye en su sistema inmunológico y en su trayectoria de salud desde la infancia hasta, al menos, la adolescencia, diferenciándolos de aquellos que no estuvieron expuestos al VIH durante el embarazo

El estudio analizó a 13 niños HEU mediante marcadores inmunológicos específicos y encontró que su sistema inmune presenta un estado de activación constante. Esta condición, descrita por la investigadora África Holguín como un sistema “en alerta permanente”, puede tener implicaciones relevantes en la salud a mediano y largo plazo. 

En este contexto, la exposición al TAR y a un entorno inflamatorio intrauterino se asocia con una mayor susceptibilidad a infecciones comunes, así como con posibles alteraciones en el crecimiento. Durante los primeros 24 meses de vida, se ha observado una mayor incidencia de infecciones respiratorias y gastrointestinales en niños HEU, vinculada a signos de “agotamiento celular” en su sistema inmunológico. Asimismo, algunas investigaciones han documentado retrasos en áreas del neurodesarrollo, como el lenguaje y las habilidades motoras. 

A largo plazo, los efectos pueden extenderse al sistema cardiovascular y metabólico. Diversos estudios han identificado procesos de remodelación cardíaca en esta población, caracterizados por un aumento en el grosor de las paredes del corazón, lo que podría incrementar el riesgo de desarrollar hipertensión arterial, rigidez vascular y condiciones coronarias de aparición temprana en la adultez. 

Ante este panorama, resulta fundamental garantizar un monitoreo continuo de los niños y niñas HEU, con controles médicos periódicos que permitan detectar de forma temprana cualquier alteración y acompañar adecuadamente su desarrollo a lo largo de la vida. 

Al mismo tiempo, la evidencia señala que existen factores clave para reducir estos riesgos. Entre ellos destacan el inicio temprano del tratamiento antirretroviral en la madre, el mantenimiento de un buen estado de salud materno y la promoción de la lactancia materna en condiciones seguras. La lactancia temprana y exclusiva, acompañada de tratamiento adecuado, puede contribuir a fortalecer el sistema inmunológico del niño o niña y favorecer su desarrollo integral. 

Es importante subrayar que estos factores no son determinantes. Bajo contextos de atención integral, seguimiento adecuado y condiciones de cuidado favorables, muchos niños y niñas HEU pueden desarrollarse sin diferencias significativas respecto a sus pares. Además, los avances en terapias antirretrovirales continúan mejorando el perfil de seguridad para la salud materno-infantil. 

En Acción Solidaria hacemos un llamado a fortalecer e impulsar la investigación científica en materia de VIH, abarcando tanto a las personas con el virus como a aquellas que han estado expuestas. Generar evidencia sólida es fundamental para orientar políticas públicas, mejorar los protocolos de atención y garantizar respuestas oportunas e integrales. Asimismo, es necesario promover una vigilancia proactiva que permita convertir estos hallazgos en herramientas de medicina preventiva, asegurando una mejor calidad de vida y el pleno desarrollo de todas las personas con VIH y quienes pueden estar expuestas al virus.