El Boletín Epidemiológico 2026: su publicación luego de 10 años de opacidad

El Ministerio Popular para la Salud (MPPS) ha reanudado la publicación desde 2016, del Boletín Epidemiológico, representando un hito importante para la salud pública en Venezuela. Sin embargo, el documento omite indicadores vitales que deberían ser públicos.

Elaborado por: Valeria Carrasquel Rodríguez y Natasha C. Saturno S.

Tras una década de ausencia informativa, el Ministerio Popular para la Salud (MPPS) ha reanudado la publicación de los Boletines Epidemiológicos. Hasta la fecha de este artículo hay tres boletines correspondientes a las semanas 12, 13 y 14 del presente año.

Este hito marca el retorno de un instrumento esencial para la salud pública, y emerge luego de un período de opacidad estadística que comenzó en el año 2007 con la suspensión de información clave, y que continuó siendo un problema hasta el 2016, año en el que se suspendió por completo. 

Los boletines se concentran principalmente en difundir datos y cifras correspondientes a seis áreas clave: fiebre amarilla, malaria, fiebre hemorrágica venezolana, rabia humana, chikungunya y sarampión/rubéola, condiciones que actualmente presentan un foco de transmisión en el país, y que, por lo tanto, deben mantenerse bajo vigilancia epidemiológica activa para contener su propagación.

Entre los hallazgos más críticos presentados en el Boletín de la semana 14, destaca la fiebre amarilla con 40 casos confirmados desde 2025 y una letalidad de 55,3%, junto a la fiebre hemorrágica venezolana, que mantiene una letalidad del 50% y concentra sus casos en Barinas y Portuguesa. A esto se suma la persistencia de la rabia, con circulación viral activa en animales domésticos y un incremento en las mordeduras sospechosas, lo que refleja debilidades en el control zoonótico. 

Por otro lado, la malaria continúa siendo el principal problema de salud pública, con más de 29.000 casos acumulados en lo que va de 2026 y un incremento del 7,4% respecto al año anterior, concentrándose especialmente en los estados Bolívar y Amazonas. La alta proporción de casos autóctonos confirma la transmisión sostenida en territorios específicos, asociados a condiciones estructurales como la minería y el acceso limitado a servicios de salud.

Omisión de indicadores clave

Aunque la reaparición del boletín es un avance para la salud pública venezolana, la cobertura del mismo resulta parcial, pues sólo incluye datos de 6 de las condiciones de salud de notificación obligatoria, lo que ha dejado en evidencia la omisión de diversos indicadores claves que impide una evaluación integral de la Emergencia Humanitaria Compleja (EHC) que atraviesa el país, así como dificulta la planificación de respuestas en materia de salud efectivas y el monitoreo de la vulnerabilidad en las comunidades más aisladas. 

Activistas destacan que entre aquellos indicadores claves que fueron dejados por fuera del reporte epidemiológico están la mortalidad materna e infantil. Del mismo modo, la médico internista, infectóloga y profesora de la UCV, Patricia Valenzuela destacó la exclusión de datos sobre el VIH/sida y la tuberculosis, así como de condiciones de alta prevalencia endémica como: dengue, zika, neumonía y hepatitis.

Adicionalmente, los datos deben estar desglosados por variables de edad, sexo, ubicación geográfica (municipio/parroquia) y factores de riesgo, permitiendo precisar a los grupos vulnerables. A su vez, es imperativo que los eventos reportados se ciñan a las definiciones del Reglamento Sanitario Internacional (RSI) actualizado en 2025. 

El propósito de los boletines es el de ofrecer información esencial sobre la situación epidemiológica del país, de modo que sea posible diseñar políticas públicas que sean de beneficio para la población, lo que hace urgente la aparición de cifras completas para su análisis. 

Una cuestión de derechos humanos

En el marco de los estándares del derecho humano a la salud, la publicación de información epidemiológica forma parte de las obligaciones del Estado. El derecho a la salud, reconocido en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y desarrollado por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en su Observación General N.º 14, establece que los sistemas de salud deben garantizar la disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad de los servicios de salud.

Dentro de estos estándares, se incluyen deberes claros de vigilancia epidemiológica, prevención de condiciones de salud y acceso a información. Esto implica que los Estados no solo deben monitorear sino asegurar que la población tenga acceso a información oportuna, comprensible y basada en evidencia sobre los riesgos que pueden afectar su salud.

Esta obligación de producir, sistematizar y difundir información en salud pública de manera regular y transparente, se traduce en la práctica en los boletines epidemiológicos, como uno de los principales mecanismos para cumplir con este deber, ya que permiten orientar la respuesta sanitaria, facilitar la toma de decisiones y garantizar el derecho de las personas a estar informadas. 

Su ausencia, retraso o falta de calidad no solo debilita la capacidad de respuesta frente a brotes y emergencias, sino que puede constituir una restricción injustificada del acceso a la información en salud, afectando directamente el ejercicio de este derecho.A pesar de que la aparición de estos boletines tras una década de opacidad representa un avance importante, la falta de cifras en áreas clave representa una falla para el sistema de salud pública venezolano.

Desde Acción Solidaria hacemos un llamado a garantizar la transparencia y la publicación de datos desagregados que permitan una valoración completa y real de la Emergencia Humanitaria Compleja (EHC), ya que las estadísticas no son un mero registro administrativo sino una herramienta fundamental de exigibilidad en derechos y una vía indispensable para salvar vidas.