Tras el sismo del 24 de junio, Acción Solidaria desplegó una respuesta médico-asistencial en comunidades afectadas de La Guaira, articulando esfuerzos con organizaciones aliadas para acercar atención médica, medicamentos gratuitos, información sobre rutas seguras de derivación, y servicios esenciales directamente a las personas. Entre julio y agosto de 2026, estas jornadas permitieron realizar 563 atenciones médicas y distribuir 9.976 unidosis de medicamentos, beneficiando a cientos de familias en Mare Abajo, Corapal y Catia la Mar.
En medio de una emergencia como la ocurrida el pasado 24 de junio, las necesidades de las comunidades afectadas no desaparecen cuando termina la atención inicial. Por el contrario, con el paso de los días comienzan a hacerse más visibles las dificultades para acceder a medicamentos, atención médica, agua potable y otros servicios esenciales.
En Acción Solidaria sabemos que, en este tipo de contexto, proteger la salud también significa proteger la vida y la dignidad de las personas. Por eso, como parte de nuestra respuesta humanitaria ante el doblete sísmico, desplegamos nuestro equipo en distintas comunidades del estado La Guaira para acercar servicios médicos, medicamentos y orientación directamente a las personas afectadas.
Entre julio y agosto realizamos tres despliegues territoriales en Mare Abajo, sector Playa Surfista; Corapal, en Caraballeda; y la urbanización Week End, en Catia la Mar, comunidades que enfrentan distintas consecuencias derivadas de la emergencia, desde afectaciones en sus condiciones de vida hasta dificultades para mantener tratamientos médicos y acceder regularmente a servicios esenciales.
Una respuesta construida en alianza
Ninguna respuesta humanitaria se construye de manera aislada. Estas jornadas han sido posibles gracias al trabajo articulado entre organizaciones de la sociedad civil, equipos médicos, rescatistas, líderes comunitarios y otros actores que han sumado capacidades para llegar hasta las comunidades.
En los distintos despliegues hemos trabajado junto a organizaciones como Fundación Xana, Farmacia Xana, GREMCA, CPAIS, Oportunidad A.C., Fundación AGG, Fundación Daniel Dhers y otros aliados, articulando recursos, personal, logística y experiencia para ofrecer una atención lo más integral posible.
Cada jornada se organiza mediante una herradura asistencial, un circuito que permite orientar a las personas desde su llegada y ofrece acompañamiento que facilita el tránsito ordenado por los distintos servicios disponibles.
La atención comienza con el triaje, donde se realiza una primera evaluación, incluyendo signos vitales y otros indicadores básicos. Posteriormente, las personas son dirigidas a consulta médica general o a las especialidades disponibles según sus necesidades. Finalmente, quienes requieren tratamiento pueden acudir al área de farmacia, donde se entregan de manera gratuita medicamentos e insumos provenientes de las donaciones recibidas por Acción Solidaria y sus aliados.
Dependiendo de las características de cada jornada, este circuito también ha permitido ofrecer servicios de pediatría, medicina interna, ginecología, dermatología, odontología, oftalmología, traumatología, atención en salud mental, orientación en salud sexual y reproductiva (SSR), despistaje de VIH, citologías y asesoría confidencial relacionada con VIH, infecciones de transmisión sexual (ITS) y prevención de la violencia basada en género (VBG).
Más de 560 atenciones en tres comunidades
Hasta agosto de 2026, estas tres jornadas permitieron realizar 563 atenciones médicas y de especialidad.
Además, 326 personas recibieron medicamentos de manera gratuita, con la distribución de 9.976 unidosis de tratamientos farmacológicos, principalmente dirigidos a responder a necesidades relacionadas con condiciones cardiovasculares, dolor, problemas respiratorios, afecciones gastrointestinales, infecciones, nutrición y otras necesidades identificadas durante las consultas.
En Mare Abajo se realizaron 156 atenciones médicas y 76 personas recibieron medicamentos; en Corapal se registraron 228 atenciones y 149 personas fueron atendidas en farmacia; mientras que en la urbanización Week End se brindaron 179 atenciones médicas y 101 personas recibieron tratamientos. En conjunto, las actividades tuvieron un alcance estimado superior a 750 familias.
Pero detrás de cada cifra existe una historia distinta: una persona adulta mayor que necesita mantener su tratamiento antihipertensivo, una madre que busca atención para sus hijos, una persona que perdió acceso regular a su centro de salud o una familia que, después del sismo, enfrenta nuevas dificultades para cubrir necesidades que antes ya eran complejas.
Lo que encontramos en las comunidades
Estas jornadas también nos han permitido comprender mejor cómo una emergencia puede profundizar vulnerabilidades que ya existían, especialmente en un escenario de crisis sostenida como lo es el venezolano.
Una de las necesidades más frecuentes ha sido la continuidad de tratamientos para condiciones cardiovasculares. En las tres comunidades, entre 20% y 38% de los medicamentos entregados estuvieron relacionados con tratamientos antihipertensivos y cardiovasculares.
En Catia la Mar, además, identificamos una situación especialmente preocupante relacionada con el acceso al agua. Durante la jornada realizada en la urbanización Week End, el registramos que cerca del 70% de las personas atendidas presentaba síntomas o riesgos asociados a la deshidratación en un contexto de interrupción prolongada del servicio de agua potable, lo que hizo necesaria la entrega prioritaria de sales de rehidratación oral.
Las jornadas también muestran una importante dimensión de género. Cerca del 70% de las personas atendidas directamente por el servicio de farmacia fueron mujeres, muchas de ellas no solo buscando respuesta para sus propias necesidades de salud, sino también desempeñando tareas de cuidado dentro de sus familias.
En comunidades como Corapal encontramos, además, otra cara de la emergencia: sectores que no necesariamente registraron los mayores derrumbes estructurales, pero que igualmente vieron afectados sus medios de vida y recibieron a familias desplazadas provenientes de otras zonas.
Estar cerca también es parte de la respuesta
Trabajar en una emergencia no consiste solamente en entregar medicamentos. Implica organizar espacios seguros, garantizar privacidad para las personas que necesitan orientación, mantener mecanismos de comunicación en zonas con dificultades de conectividad y estar preparados para responder ante una eventual emergencia médica durante las propias jornadas.
Por ello, nuestros despliegues han incorporado áreas de espera e hidratación, espacios confidenciales para orientación y derivación, sistemas de radiocomunicación, apoyo de conectividad y protocolos de evacuación médica, trabajando de manera coordinada con las organizaciones presentes en cada territorio.
La respuesta continúa.
Desde Acción Solidaria seguiremos articulando esfuerzos para acompañar a las comunidades afectadas, identificar nuevas necesidades y contribuir a que las personas puedan acceder a atención médica, tratamientos y orientación en un momento en el que la solidaridad y el trabajo conjunto resultan fundamentales.
Porque después de una emergencia, estar presentes también significa ayudar a reconstruir bienestar, confianza y comunidad.

