En el Día Mundial de las Familias, se visibiliza cómo las madres venezolanas sostienen a sus hogares en medio de la Crisis Humanitaria Compleja, enfrentando desigualdades económicas, laborales y de cuidado que impactan directamente el bienestar y el futuro de niños, niñas y adolescentes.
Fecha: 15/05/2026
Elaborado por: Kimberley K. González M.
Revisado y editado por: Natasha C. Saturno S.
Cada 15 de mayo se celebra el Día Mundial de las Familias para crear conciencia del rol fundamental que juega esta institución en la formación de la sociedad desde la primera infancia, para este 2026 el tema central se basa en las familias, las desigualdades y el bienestar infantil, poniendo en relieve cómo las desigualdades configuran la vida familiar e influyen en el futuro de las infancias, en este contexto, evaluamos cómo en medio de la Crisis Humanitaria Compleja que atraviesa Venezuela, la desigualdad que afecta a las mujeres se ha convertido en la base de las familias.
Históricamente la familia venezolana ha estado inexorablemente ligada a la figura de la madre, de ahí que autores como Alejandro Moreno en su ensayo “La Familia Popular Venezolana” haya acuñado el término matricentrado para definir la forma de organización familiar propio del país. Sin embargo, si bien el centro moral y de cuidados de la familia venezolana se encuentra en la madre, son estas las que encuentran un mayor número de barreras a la hora de paliar la crisis.
En medio de la Crisis Humanitaria Compleja estas desigualdades se han visto profundizadas, la reciente publicación de la edición 2025 de la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI) presentada por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) muestra cómo este contexto ha posicionado a las mujeres en el centro de la crisis.
Según la ENCOVI 2025, hay 98 hombres por cada 100 mujeres y 65 de cada 100 personas son dependientes, entre niños, niñas y adolescentes (NNA), adultos mayores y personas con discapacidad. En medio de este escenario, estas cargas recaen principalmente sobre las mujeres, quienes se encargan del cuidado y se encuentran a la cabeza de sus familias. En ese sentido, las mujeres detentan la jefatura del 52% de los hogares venezolanos, siguiendo un patrón identificado desde 2019 con tasas de entre 54% y 60%.
Además, los datos recogidos en la encuesta muestran que la distribución desigual de las labores domésticas y de cuidado no remuneradas tienen efectos en la inserción laboral de las mujeres, que, a pesar de alcanzar mayores niveles educativos, cuentan con una menor participación en el mercado laboral, tan sólo 39% en comparación al 72% de la participación de sus pares masculinos.
Así mismo, el estudio señala que, en gran medida, la recuperación de la participación masculina en el mercado laboral se debe al incremento de la inactividad de las mujeres en el contexto de la pandemia, mientras para ellas los costos de la reinserción son más elevados. En un país con desigualdades sociales, como lo es Venezuela, esto se traduce en hogares encabezados por mujeres empobrecidas.
Mujeres Cuidadoras: El bastión que sostiene el sistema público de salud
La carga de cuidados que sostienen las madres venezolanas se profundiza cuando se intersectan las realidades sociales con la presencia de una condición crónica de salud en el núcleo familiar. El estudio Cuidado y Salud Mental de Prepara Familia hace un mapeo de la situación de las madres venezolanas de niños que se enfrentan a un sistema de salud en crisis.
La investigación de esta ONG arrojó que 71% de las madres con hijos en tratamiento ambulatorio dedica todo el día a su cuidado, seguido de 15% que dedican entre 10 y 15 horas y otro 13% que dedica entre 6 y 8 horas. Además, 78% de las mujeres que participaron del estudio tienen más de un hijo, por lo que la carga aumenta, especialmente en un país sin una arquitectura de cuidados adecuada a las necesidades de su población.
La dinámica de las madres que cuidan dentro del sistema público de salud es exigente, y les deja con tiempo insuficiente para dedicarse a sí mismas y a su cuidado personal, lo que genera un impacto físico, psicológico y social. Lamentablemente, 8 de cada 10 madres tienen dificultades de sueño y la gran mayoría expresa sentir tristeza y fatiga.
Cuando contrastamos estos resultados con los de la ENCOVI 2025, podemos ver cómo el futuro de las familias del país se encuentra sobre los hombros cansados de las madres venezolanas.
En el marco del día mundial de las familias, que este año se centra en reducir las disparidades y apoyar el desarrollo saludable de los niños, niñas y adolescentes (NNA) es importante visibilizar que esta inseguridad de ingresos y apoyo limitado en el cuidado de los niños se profundiza en un sistema donde las mujeres acarrean la mayor carga en un contexto de feminización de la pobreza.
La recuperación del país no puede ser posible sin antes reconocer la carga que están asumiendo las mujeres y sin incluirlas, la creación de políticas públicas que impulsen cambios en la distribución de las labores domésticas y de cuidado y que incentiven la inserción de las mujeres en el mercado laboral para apoyar su independencia económica.
Desde Acción Solidaria hacemos un llamado a reconocer y atender las desigualdades que enfrentan las mujeres venezolanas, especialmente aquellas que sostienen solas a sus familias y asumen labores de cuidado en medio de la crisis humanitaria. Trabajar en políticas públicas que permitan el acceso a oportunidades económicas para las mujeres es fundamental para proteger el bienestar de las familias y el futuro de niños, niñas y adolescentes en el país.

