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La hipertensión es una condición de fácil diagnóstico y tratamiento, sin embargo, la salud pública ha fracasado en prevenir millones de muertes en el mundo. En Venezuela, la situación es mucho peor

Natasha C. Saturno Siñovsky

Cada 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión. El objetivo es generar conciencia sobre esta condición de salud que afecta en el mundo a 1.280 millones de personas adultas entre los 30 y los 79 años. Estas cifras fueron ofrecidas el año pasado gracias a un exhaustivo análisis de las tendencias de prevalencia, detección, tratamiento y control de la hipertensión entre 1990 y 2019, llevado a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Imperial College de Londres.

Cuando el corazón bombea sangre, son los vasos sanguíneos los que tienen la responsabilidad de llevarla al resto del cuerpo para que pueda funcionar correctamente. Si la presión que se ejerce contras las paredes de estos vasos es constantemente elevada (por encima de 140/90), se considera que la persona tiene hipertensión. 

El diagnóstico es fácil de realizar y el tratamiento, relativamente sencillo: se prescribe un medicamento que suele ser de bajo costo y se recomienda a la persona mejorar sus hábitos, especialmente, la alimentación balanceada y el ejercicio físico. Esto permite que quienes tienen esta condición crónica vivan con tranquilidad siempre y cuando lleven un adecuado control médico.

Sin embargo, si algo revela este estudio publicado en la prestigiosa revista médica The Lancet, es que la salud pública ha fracasado en sus esfuerzos de prevenir, diagnosticar y controlar esta condición.

 

“…el hecho de que tantas personas con hipertensión
en el mundo sigan sin recibir el tratamiento que
necesitan constituye un fracaso de la salud pública”

Majid Ezzati (Profesor de Salud Medioambiental Mundial
en el Imperial College de Londrés y autor principal del estudio)

Casi la mitad de las personas (41% de las mujeres y 51% de los hombres) no tenía un diagnóstico de la condición de salud y más de la mitad de la población con hipertensión no tuvo acceso al tratamiento que necesitaba. En estas circunstancias, el riesgo de sufrir de enfermedades cardíacas, cerebrales y renales aumenta considerablemente y, como establece la OMS, se convierte en una de las principales causas de fallecimientos prematuros en el mundo.

Otro dato aportado por el estudio es que, para 2019, 82% de los casos de hipertensión se concentraba en países de ingresos medios o bajos, esto explica la importancia de las políticas públicas de salud a la hora de prevenir los millones de muertes que cobra la hipertensión cada año. 

Por ejemplo, en las Américas, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indica que la enfermedad cardiovascular (ECV) es la principal razón de fallecimientos: más de la mitad de estas ECV ha sido consecuencia de la hipertensión arterial. En la región, 1 de cada 4 mujeres y 4 de cada 10 hombres viven con esta condición de salud.

La situación en Venezuela: alimentación o medicamentos

En el país no existen cifras oficiales desde 2013 y los estudios con los que se cuenta normalmente son diagnósticos que pueden dar indicios sobre la situación general, pero no son representativos.

Lo mejor con lo que se cuenta es el Estudio Venezolano de Salud Cardio-Metabólica (Evescam) del año 2017 que evaluó la prevalencia de los factores de riesgo cardiometabólico en personas con 20 años o más, en las 8 regiones del país. Al referirse a la hipertensión, los resultados arrojaron una prevalencia de 37,9% en hombres y 36,3% en mujeres. La información sobre fallecimiento asociados a esta condición es inexistente.

Ahora, con un país colapsado por la Emergencia Humanitaria Compleja (EHC), las personas deben hacer milagros para poder alimentarse, controlar su salud y comprar los medicamentos. Para marzo de 2022, el Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cenda) indicó que la Canasta Básica Alimentaria para el grupo familiar de 4 personas está en $347,68, eso significa que para una familia cubrir sus necesidades básicas de alimentación requieren producir al menos 12 salarios mínimos.

A esto se le suman los costos de los medicamentos. La hipertensión arterial requiere, normalmente, de la ingesta de una pastilla antihipertensiva. Estos tratamientos se consideran de bajo costo, sin embargo, en las condiciones de vida actuales, la población venezolana debe elegir entre alimentación y medicamentos.

Desde Acción Solidaria se realizó una pequeña investigación sobre los costos de antihipertensivos que la Lista de Medicamentos Esenciales de la OMS establece que deben estar disponibles en los países y estos son los resultados:

 

Fármaco Dosis Tab. Farmatodo Locatel Farmarket Pharmatención Farmabien
Amlodipina 5mg 30 $1,2 – $4,7 $2,3 $3,4 – $7  $2,97 $4,44
Bisoprolol 5mg 30 $5,4 – $8 $6,6 – $9,5 $6 $7,76 $6,61
Enalapril 20mg 30 $1,4 – $2 $1,8 – $1,9 $16,4 $4,04 – $5,96 $3
Losartan 50mg 30 $2,5 – $3 $2,3 – $2,4 $3,43 – $9,78
Lisinopril 10mg 30 $7,7 $6,9
Atenolol 50mg 30 $1,1 – $5 $4,7
Carvedilol 12,5mg 30 $6,2 – $7,2 $6,7

$5,17 – $10,54
Metropolol 95mg 30 $19
Hidralazina 25mg/50mg 30 No se encontró información sobre este medicamento

 

Dependiendo de la condición de salud particular de cada persona, en el mejor de los casos se debe emplear al menos 1 dólar mensual para comprar el fármaco, aunque el costo puede llegar a 19 dólares mensuales. Esto sin contar que a veces este tratamiento se debe tomar en conjunto con otros fármacos como la hidroclorotiazida, dependiendo de las circunstancias particulares, muchas personas prefieren priorizar la compra de alimentos.

En la prensa nacional, durante 2022, se han reseñado algunos casos que ejemplifican la situación descrita. Por ejemplo, en Maturín, estado Monagas, un adulto mayor falleció a consecuencia de un cuadro de desnutrición; además, sufría de hipertensión arterial aunque no estaba controlado por la falta de recursos económicos.

Otro caso, es el de un pequeño poblado llamado Sinamaica, donde la hipertensión es de las afecciones diagnosticadas más comunes, sin embargo, los habitantes deben elegir entre comer o tomar los medicamentos; como es de esperarse, escogen la primera opción.

Un monitoreo de Acción Solidaria

En Acción Solidaria estos patrones se repiten. Entre el 7 de marzo y el 8 de abril de 2022 se realizó una encuesta a 399 personas que recurrieron a buscar nuestros servicios. De los resultados se encontró que 45% de la población encuestada indicó tener hipertensión arterial (68% de mujeres y 32% de hombres).

De esas personas, más de un tercio (36%) respondió no haber recibido atención médica para tratar la hipertensión en los últimos 6 meses previos a la encuesta, la razón principal: los altos costos de las consultas.

Ese mismo grupo también reveló que 1 de cada 10 no había podido encontrar o comprar sus medicamentos en los últimos 6 meses, el motivo más repetido fue también un tema de asequibilidad. De hecho, 78% de las personas con hipertensión contestó que recurre a organizaciones sin fines de lucro como Acción Solidaria para abastecerse de medicamentos y 8 de cada 10 priorizan la alimentación en el presupuesto familiar.

Estos datos son apenas un muestreo de la comunidad a la que atendemos y no pretenden reflejar una realidad general, sin embargo, proporcionan una visión útil sobre las condiciones de vida de personas que tienen esta condición de salud y parte de sus dificultades diarias.

La salud es un derecho humano

El derecho a la salud está consagrado en los artículos 83, 84 y 85 de la Constitución donde se establece la obligación del Estado de garantizarlo como parte del derecho a la vida. Así mismo, se responsabiliza al Estado de la creación, financiamiento y gestión de un Sistema Público Nacional de Salud (SPNS) regido por los principios de gratuidad, universalidad, integralidad, equidad, integración social y solidaridad.

La promoción de la salud, la prevención de enfermedades, el tratamiento oportuno y la rehabilitación de calidad también se encuentran dentro de la normativa. El Estado venezolano ha suscrito y ratificado múltiples instrumentos internacionales en materia de derechos humanos que promueven la salud como un derecho, entre ellos, el más importante que rige esta materia es el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), de acuerdo al cual, los Estados reconocen el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental y que de acuerdo a la interpretación autorizada del comité creado por este pacto, deben realizarse siguiendo el principio de progresividad y tomando en cuenta la accesibilidad, aceptabilidad, calidad y disponibilidad de los bienes y servicios de salud.