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Jennifer C. Jardim Gouveia

Las morgues son establecimientos utilizados para el almacenamiento de cadáveres y las labores que ahí se desempeñan son esenciales para distintas áreas de nuestra sociedad: la identificación de cadáveres, los procedimientos de autopsias (en especial para procedimientos judiciales) o mientras se resuelven los pasos administrativos para enterrar o cremar a la persona fallecida.

Lamentablemente, el COVID-19 ha cobrado la vida de más de tres millones de personas en el mundo en poco más de un año, lo que ha traído como consecuencia un fenómeno regional: el colapso de las morgues de los hospitales por muertes relacionadas al coronavirus. Los casos de Brasil, Bolivia y Panamá son algunos de los más relevantes y Venezuela no queda exenta de esta situación.

¿Qué sucede en Venezuela?

Aunque el colapso de las morgues en el país no es un evento reciente (ya se registraban irregularidades asociadas a la Emergencia Humanitaria Compleja), la llegada del COVID-19 ha generado una pandemia dentro de otra. Las morgues se encuentran saturadas de cadáveres, sobrepasando su capacidad de atención y almacenamiento, lo que ha aumentado el estado de vulnerabilidad de las personas que trabajan en estos espacios. 

La acumulación, el manejo de los cadáveres y el incumplimiento de las precauciones de estándares de bioseguridad por falta de insumos y personal, genera que estos establecimientos que deberían ser impolutos, se conviertan en un verdadero agente contaminante y en un riesgo de bioseguridad para quienes laboran.  Por ello, resulta esencial cumplir con cada una de las recomendaciones dictadas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y protocolos médicos.

Hospitales centinelas sin morgues operativas

Según datos de Monitor Salud, 20% de los centros de salud pública no cuentan actualmente con morgues operativas, ello supone que al menos en 14 hospitales identificados como centinelas, en el centro, oriente y occidente del país, para la atención de personas con COVID-19 no hay un lugar adecuado para el almacenamiento de los cuerpos. En la mayoría de los casos, esta inoperatividad es el resultado de fallas en los sistemas de refrigeración y falta de mantenimiento del área.

Esta situación ha obligado en varias oportunidades a los principales hospitales del país a almacenar los cadáveres en condiciones poco adecuadas poniendo en peligro la salud del personal, usuarios y visitantes.

 

MORGUES INOPERATIVAS
CENTRO ORIENTE OCCIDENTE
Hospital Rafael González Plaza  Hospital Santos Aníbal Dominicci Hospital Chiquinquirá
Hospital José María Vargas (IVSS) Hospital Dr. Arnoldo Gabaldón Hospital Dr. Patrocinio Peñuela Ruiz
Hospital General Guatire- Guarenas Hospital General Dr. Luis Felipe Guevara Rojas Hospital General Dr. Armando Velásquez Mago
Hospital Central de Maracay Hospital José Antonio Páez
Hospital Dr. Ricardo Baquero González Hospital Materno Infantil Dr. José María Espinoza
Hospital Rafael Zamora Arévalo

Cuadro elaborado por Acción Solidaria con datos de Monitor Salud.

En este sentido, durante la primera semana del mes de abril, se hizo público que en el Hospital Universitario de Caracas, dos cadáveres habían explotado debido al alto estado de descomposición en que se encontraban los cuerpos. 

En otros estados del país, se repite la situación cuando en centros como el Hospital Universitario Dr. Jesús María Casal Ramos negaron la atención a una mujer próxima a dar a luz porque el quirófano se encontraba contaminado por la descomposición total de un cuerpo.

La morgue de dicho hospital se encuentra inoperativa y además la furgoneta, utilizada para transportar los cadáveres, está parada por falta de combustible, lo que devino en la permanencia del cuerpos en instalaciones no aptas.

Mauro Zambrano, representante del Sindicato de Hospitales y Clínicas, recordó que la morgue del Hospital Dr. Ricardo Baquero González tiene más de cinco años cerrada. Desde el año 2016, la Federación de Trabajadores de la Salud (Fetrasalud) ha denunciado la precaria situación de dicho centro cuya área hospitalaria destinada a almacenar los cuerpos de fallecidos presenta un profundo deterioro.

El protocolo para la manipulación de cadáveres

Durante la protesta realizada por el sector salud, el pasado 17 de abril, el gremio solicitó, entre otras cosas, la entrega de equipos de protección personal. Respecto a aquellos que se encargan de la manipulación de cadáveres en el contexto del Covid-19, como suele ser el caso de camilleros y patólogos, la OPS ha señalado en sus Recomendaciones Provisionales de Manejo de cadáveres en el contexto de la enfermedad por el nuevo coronavirus del 2019 (COVID-19), del 7 de abril del 2020, que es obligatorio el uso de guantes, bata impermeable de manga larga, protección facial y mascarillas quirúrgicas, para el traslado y el manejo del cuerpo dentro de la sala de aislamiento, y respiratoria (N-95 o similar) para quienes se encarguen de la realización de las necropsias; ello debido a que los exámenes post mortem de casos COVID-19 merecen precauciones especiales.

Dichas precauciones vienen dadas, según indica el organismo, a que si bien la mayoría de los peligros conocidos del trabajo en la sala de autopsias parecen surgir del contacto con materiales infecciosos; cuando una persona fallece a causa del nuevo coronavirus, mientras se encontraba dentro del período infeccioso, los pulmones y otros órganos todavía pueden contener virus vivos, de allí, la importancia del uso de mascarillas como la N-95 durante los procedimientos generadores de aerosoles (PGA) de partículas pequeñas al momento de la realización de las necropsias. 

Adicionalmente, debe realizarse un adecuado manejo de residuos, desinfección y limpieza del ambiente y es indispensable tener una ventilación adecuada para la práctica de autopsias que permita conservación del cadáver. 

En Venezuela, desde el 2018 se ha venido indicando que las fallas en los servicios públicos, como los cortes de luz, han afectado directamente a los principales hospitales del país. Tal como ocurrió en el estado Zulia, donde las constantes fluctuaciones de electricidad afectaron el funcionamiento de las neveras de las morgues en una entidad que puede alcanzar los 36°, por lo que se vieron forzados a abrir sus puertas y accesos para ventilar un área que debería estar herméticamente cerrada y donde los cuerpos ya en la fase enfisematosa de la descomposición, explotan debido a los gases acumulados. 

Dianela Parra, directora del Colegio de Médicos del Zulia, se refirió en aquella ocasión a dicha situación recordando que “los afectados directos son los trabajadores de la morgue, pacientes hospitalizados, médicos y visitantes. En los cadáveres proliferan hongos y bacterias capaces de producir infecciones respiratorias, gástricas y de la piel, y es impredecible la cantidad de cultivo de bacterias”. A la fecha, hospitales de la entidad como el Hospital Chiquinquirá aún presentan problemas para la preservación de quienes fallecen en sus instalaciones con morgues inactivas. 

Recientemente, se dio a conocer que debido a averías en los ascensores, los fallecidos por coronavirus en el Hospital General de Lídice en Caracas, son trasladados a la morgue del mismo hospital en las ambulancias, ello evidencia cómo las fallas estructurales afectan el funcionamiento de estos centros asistenciales, que al no conseguir respuesta expedita de las autoridades terminan usando alternativa que privan tanto al personal como a usuarios del hospital de las mínimas condiciones sanitarias.

Más allá del hedor que generan los cuerpos sin la adecuada refrigeración, la exposición de la población a sustancias nocivas que los mismos desprenden afectan directa o indirectamente a la salud de las personas, siendo particularmente vulnerables aquellos que se encargan de brindar los cuidados de la salud. 

Asimismo, de persistir dicha situación, continuaría afectando a otros servicios médicos esenciales, debido a la contaminación de quirófanos, laboratorios y áreas de hospitalización, lo que representa menos centros disponibles para la atención de personas, en todo el país, en un contexto, además, de aumento de casos de COVID-19.