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Escasez de alimentos, medicinas, segregación por trabajo, violencia y discriminación son solo algunos de los problemas que tienen que enfrentar las mujeres venezolanas de cara a la crisis económica, política, social y humanitaria que atraviesa actualmente el país. En un informe realizado por las ONG, Avesa, Mujeres en Línea, Cepaz y Freya se demostró por qué  las mujeres son quienes más sufren por la vulneración de sus derechos.

Los hallazgos presentados en dicho informe, contradicen a las proclamas de igualdad de género que el gobierno de Nicolás Maduro proyecta a través de los medios de comunicación pues, el Estado venezolano ha ignorado sus obligaciones en materia de derechos humanos cuando por la escasez de alimentos, medicinas e insumos de higiene personal, las mujeres tienen que permanecer varias horas en una cola y hasta pernoctar en las calles para satisfacer sus necesidades básicas.

Luisa Kislinger, activista por los derechos de las mujeres, asegura que existen múltiples necesidades que no son atendidas en la crisis actual, pero que la más grave, es el hecho de no poder acceder fácilmente a métodos anticonceptivos, que permitan llevar a cabo una planificación responsable de cuándo y cuántos hijos tener.

“Las mujeres llevan un peso desproporcionado con esta crisis, no solo tienen que sacrificar sus trabajos para dedicarse a hacer colas para comprar medicinas y comida, sino que también deben subordinarse y ajustarse a lo que pueda conseguir su pareja”, explicó Kislinger.

La activista asegura que las políticas económicas (bonos, parto humanizado) empleadas por el gobierno para “ayudar” a las mujeres son inservibles porque generan más pobreza.

Cada día más pobres 

Según la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI), para el año 2016 82% de los hogares en Venezuela vivía en condición de pobreza, 51% en pobreza extrema, siendo las mujeres las que están en  la peor posición debido a las desigualdades en cuanto al ingreso y la calidad del empleo.

La inflación que se registra en el país también incide significativamente en el poder adquisitivo de las féminas venezolanas según informe de las ONG.  Proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) estiman que la inflación para 2018 podría cerrar en más de 13000%, lo que tendrá un impacto considerable en los índices de pobreza en Venezuela y principalmente en la adquisición de alimentos.

Un indicador que debe ser considerado para medir la pobreza en Venezuela es el precio de la canasta alimentaria, que para el mes de diciembre de 2017, según el CENDAS se ubicaba en 16.501.362,78 bolívares , mientras que el salario mínimo estaba ubicado en Bs. 177.507,43, de tal modo que para ese momento se necesitaban 93 salarios mínimos para poder comprar la comida de un mes.

Desde el año 2015, el Banco Central de Venezuela dejó de publicar cifras oficiales lo que ha generado que una gran vacío de información y un fuerte impulso a la especulación y la escasez.

Las colas por alimentos tienen rostro de mujer

En cuanto al desabastecimiento, las últimas cifras de la firma de consultores Econométrica (agosto 2017), reveló que la escasez general se ubicó en 52%, mientras que la escasez de alimentos y bebidas no alcohólicas fue de 73,4%. Personas consultadas por las ONGs indican que las mujeres tienen que invertir de 8 a 14 horas semanales para la adquisición de productos a precios regulados.

Sin derechos sexuales reproductivos

Desde 2013, Venezuela registra un proceso de agudización de escasez y desabastecimiento de anticonceptivos la cual ha sido calculada por la Federación Farmacéutica en un 90% para el año 2016.

Una encuesta de Avesa, Mujeres en Línea, Cepaz y Freya, hecha a mujeres en edad reproductiva durante junio de 2017, 72% manifestó no haber encontrado ningún tipo de anticonceptivos durante los últimos 12 meses. Igualmente, más de 19% de las encuestadas manifestó haber adquirido alguna vez su método anticonceptivo de preferencia a través de comerciantes informales, llamados “bachaqueros” o a través de grupos de intercambio de medicinas en redes sociales. 27% señaló que cuando consiguieron anticonceptivos en la farmacia, no pudieron comprarlos dados sus elevados costos y alrededor de 10% informó haberlos comprado en el exterior.

Según el informe “Estado de la Población Mundial 2017,” publicado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Venezuela registró la segunda tasa de embarazos entre adolescentes más alta de la región de América Latina y el Caribe, ubicada en 95 por cada 1.000 mujeres entre 15 y 19 años, siendo superada sólo por Honduras (101 x cada 1.000 mujeres entre 15 y 19).

El embarazo en adolescentes es el principal indicador de la vulneración del derecho a la educación integral de la sexualidad.

Enfermedades y escasez de medicinas

Se calcula que en Venezuela hay unas 130.000 personas viviendo con VIH, de las cuales 37.000 son mujeres. Según la organización no gubernamental Mujeres Unidas por la Salud (MUSAS), se desconocen las cifras más recientes ya que las autoridades han dejado de contabilizar los casos.

La grave situación ha sido denunciada por 130 organizaciones no gubernamentales venezolanas que estiman que el 80% de las personas con VIH se ven afectadas por el desabastecimiento de antirretrovirales.

Las pacientes oncológicas no escapan de la crisis. Para el año 2013, el cáncer de mama en Venezuela ocupaba el primer lugar de causa de muerte por esta enfermedad en la mujer. Los datos los refleja en el Registro Central de Cáncer del MPPS, con estadísticas de15 diagnósticos diarios y seis fallecimientos cada día.

Vulnerado el derecho a vivir sin violencia

La violencia social se ha expandido en Venezuela de manera vertiginosa en los últimos años. El Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) indica que las muertes por causas violentas se ha agravado y diversificado como producto de la destrucción de la institucionalidad del Estado. El número de asesinatos múltiples viene creciendo, alcanzando para 2016 una tasa promedio de 22 asesinatos por mes.

La tasa de homicidios ubica a Venezuela como el segundo país con mayor violencia letal en el mundo y en los últimos años han emergido delitos amateur, delitos por hambre, los linchamientos y el sicariato.

A este panorama de violencia social se le suma la represión por motivos políticos contra quienes ejercen su legítimo derecho a la protesta, siendo la respuesta del Estado venezolano la activación del “Plan Zamora” en sus diferentes fases, uso excesivo de la fuerza y la instrumentalización del sistema de justicia, incluidos tribunales militares, para penalizar y privar de libertad a manifestantes.

En las protestas de 2017, nueve de los 157 muertos eran mujeres

El Instituto Metropolitano de la Mujer ha contabilizado de enero a mayo de 2017, 48 femicidios en el país, siendo los estados Miranda y Carabobo donde hay mayor incidencia de casos con 13 y 11% del total, respectivamente. Le siguen Bolívar y Zulia con 9% de casos cada uno. El Observatorio Guayanés de Violencia de Género, reporta que en el estado Bolívar se registraron 28 femicidios durante el primer semestre de 2017, con 40% de víctimas con edades comprendidas entre 13 y 21 años.

Tráfico de personas en Venezuela

El Departamento de Estado de los Estados Unidos realizó en 2017 el Informe sobre Trata de Personas en las que establece cuatro niveles para identificar los esfuerzos de los países  por erradicar la trata de personas. Para ese momento, Venezuela se ubicaba en el nivel 3, categoría evidencia que en el país no se han hecho los esfuerzos necesarios para prevenir las diferentes formas de trata de personas.

Según el informe, las mujeres y niñas de estados empobrecidos de Venezuela que caen en las redes de tráfico humano, son llevadas a países del Caribe para prostituirlas. Aruba, Curazao y Trinidad y Tobago son los principales destinos identificados para la trata y explotación sexual de las venezolanas.

Como mensaje por el Día de la Mujer, Kislinger pide a todas las mujeres venezolanas no quedarse calladas ante los abusos que comete el Estado. “Hay que denunciar la situación, no es normal no tener un empleo digno y tener que recurrir a la prostitución forzada para poder sobrellevar la situación”, dijo la activista.

Fuente: Runrunes