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Cada 19 de Octubre celebramos el día internacional de la lucha contra el cáncer de mama buscando crear conciencia sobre esta condición de salud y promoviendo su prevención, control, diagnóstico y tratamiento oportuno y efectivo

Anamar Cordova

El mes de Octubre se viste de rosa para sensibilizar al mundo entero sobre la lucha que millones de personas, principalmente mujeres, enfrentan al combatir el cáncer de mama, cuyas estadísticas lo posicionan como el tipo de cáncer más común a nivel mundial con 2.3 millones de nuevos casos por año.

Se sabe que tanto hombres como mujeres pueden presentar esta condición de salud, sin embargo, las mujeres representan cerca del 99% de la población afectada, lo que la cataloga como una de las principales causas de muerte de mujeres en todo el mundo.

En la región de América Latina y el Caribe, el cáncer de mama se considera un problema de salud pública, enfrentando ciertas barreras particulares como el manejo de los tratamientos, el acceso inadecuado a recursos médicos y la insuficiente investigación sobre la materia, además de grandes disparidades en cuanto al acceso a atención oncológica donde la disponibilidad de recursos se concentra en zonas urbanas y la falta de tecnologías que limitan los estudios y análisis médicos especializados. Esto según un estudio de la Iniciativa Breast Cancer Revealed donde señala que nuestra región registra más de 210 mil casos nuevos y 60 mil muertes por este cáncer cada año.

Estos desafíos se profundizan en el contexto de emergencia humanitaria compleja en Venezuela, en donde esta condición se posiciona como la primera causa de incidencia y mortalidad de la mujer en el país.

Las cifras estimadas para el 2023 dejan un escenario devastador para las venezolanas, no solamente por su condición de mujer (primer y principal factor de riesgo) sino por las vulnerabilidades que sufre al vivir en una situación de crisis del sistema de salud público.

De acuerdo al recientemente publicado Boletín Rosa de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela, la mortalidad por cáncer en mujeres para este año será de 3.515 defunciones, lo que implica un aumento del 40% con respecto a su estudio en 2016, siendo los estados Aragua, La Guaira, Distrito Capital y Carabobo los que presentaron mayor tasa de mortalidad. El boletín también presenta un estudio de los cinco principales tipos de cáncer en la mujer, es decir, mama, pulmón, cuello uterino, ovarios y cuerpo de útero y ofrece un balance preliminar sumamente alarmante estableciendo que en el país van a fallecer alrededor de 10 mujeres por cáncer de mama al día.

En este sentido, se hace necesario recalcar los retos que afronta Venezuela en cuanto al diagnóstico, control y tratamiento. Bajo un enfoque de género, la mujer venezolana se ha convertido en los últimos años en la encargada de las tareas y el mantenimiento del hogar y el cuidado de niños y ancianos, dejando de lado muchas veces su propia salud, lo que incide negativamente en un diagnóstico precoz que representaría tener un 90% de la probabilidad de sobrevivencia según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Digamos que la odisea comienza al momento de acceder a la consulta con el especialista y a las pruebas diagnósticas que se han reportado ser tanto escasas como costosas. Dependiendo de la condición de cada persona, el tratamiento y los medicamentos serán parte de las complicaciones a enfrentar, no sólo por la falta generalizada de equipos para radioterapias sino por la dificultad en cuanto al acceso a buena parte de los insumos médicos necesarios para completar un ciclo de tratamiento satisfactoriamente. Como muestra de esto, Human Rights Watch denunció el cierre de 22 unidades de radioterapia en los últimos 5 años dejando sólo una unidad para tratar la
patología.

En un sistema de salud que funcione, una mujer con cáncer de mama puede tardar entre dos semanas y un mes en practicarse exámenes y someterse a cirugía. No obstante, esto se aleja drásticamente de la realidad de cualquier venezolana en esta situación, teniendo que someterse a largas colas en hospitales y reiteradas visitas al Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS) para obtener medicamentos. En muchos casos, acudir a clínicas privadas se hace insostenible por razones como el alto costo de las consultas y tratamientos y la ubicación de los centros
generalmente en zonas urbanas, lo que ha causado que cientos de personas busquen apoyo en organizaciones de la sociedad civil, siendo algunas de ellas SenosAyuda, Seno Salud, Funcamama y la Sociedad Anticancerosa de Venezuela.

La realidad es que, ante la ausencia de respuesta oportuna por parte del Estado y dejando por fuera de la ecuación la alternativa privada, las mujeres tienden a acudir a esas organizaciones que brindan exámenes, mamografías, apoyo médico y cirugías por un menor costo, lo que podría alargar los plazos hasta de un año solamente para tener un diagnóstico.

Por estas razones, desde Acción Solidaria queremos reconocer el inmenso trabajo que realizan estas organizaciones de sociedad civil, quienes incansablemente han reiterado su apoyo a la lucha contra el cáncer y han sido parte de las denuncias a las violaciones del acceso a la salud en Venezuela y a la creciente corrupción por parte del Estado afectando la escasez de servicios, infraestructura y medicamentos esenciales para el tratamiento oncológico.

El derecho humano a la vida y a la salud está contemplado en diversos instrumentos internacionales como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos que, a propósito del quinto examen periódico sobre Venezuela en el marco del período de sesiones del Comité de Derechos Humanos de la ONU, la delegación venezolana asegura garantizar y promover.

Esta declaración se desvanece cuando observamos casos como el de las medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a 12 mujeres venezolanas con cáncer de mama en octubre de 2020, cuya petición fue liderada por el Centro de Justicia y Paz (CEPAZ) y la Fundación de Lucha Contra el Cáncer de Mama (FUNCAMAMA), acompañada por Acción Solidaria, Prepara Familia y SenosAyuda, donde la Comisión consideró la situación de gravedad y urgencia del daño irreparable a sus derechos a la vida, integridad
física y salud y que no ha tenido respuesta alguna en estos tres años por parte de los organismos competentes, y cobrado lamentablemente la vida de dos de las beneficiarias originales.

Así pues, desde Acción Solidaria queremos recordar que más que un mes especial para sensibilizarnos por la lucha contra el cáncer de mama, es un llamado de atención tanto para impulsar la importancia del diagnóstico temprano y el acompañamiento en la afectación como para exigir al Estado que haga efectivo el ejercicio de los nuestros derechos humanos, que cumpla con las responsabilidades inherentes a la salud de los venezolanos y que reconozca la realidad de la Emergencia Humanitaria Compleja que aqueja especialmente a personas con condiciones oncológicas ofreciendo tratamiento médico, exámenes especializados y atención de calidad.