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El manejo de aves de corral debe cumplir con numerosas condiciones de protección para el ser humano, y en particular para la población infantil, que tiene condiciones inmunológicas muy particulares.

El doctor Manuel Lorenzo Fernández, especializado en pediatría y medicina del adolescente enumeró para El Estímulo las diversas enfermedades que podrían sufrir aquellas personas si se acata el llamado del mandatario chavista, Nicolás Maduro, de instalar gallineros en las escuelas para “atajar” la crisis de alimentos que aqueja al país y para -como dijo el dirigente- enseñar a los estudiantes a producir con sus manos.

“Los huertos escolares se los encargo a ustedes, muchachos. Toda escuela y liceo tiene un espacio, algunos tienen un espacio grande, el que tenga un espacio grande me pone también ahí animales, unas 200 gallinas, 300 gallinas”, dijo Maduro a inicios de octubre en un acto con estudiantes transmitido en cadena obligatoria de radio y televisión.

Esta medida no es nueva. Desde los tiempos del fallecido presidente Hugo Chávez, la idea de instalar gallineros en las urbanizaciones para solventar la crisis alimentaria se planteó con mucha seriedad, en aquella ocasión el fallecido líder de Sabaneta planteó que los gallineros fueran verticales.

Pero, ¿qué consecuencias podría tener gallineros y aves de corral en las escuelas?

Fernández destaca que en países desarrollados, las aves de corral deben estar en establecimientos especialmente diseñados: “que cumplan las normativas sanitarias de aislamiento, de limpieza, de protección especial para el personal que ahí labora”.

No obstante, en un régimen como el de Venezuela, las circunstancias son otras. Las normas sanitarias son irrespetadas en especial cuando se trata de la salud de los más vulnerables.

El experto enumeró una serie de patógenos frecuentes que potencialmente pueden contribuir un alto riesgo biológico para la salud humana y aún más para la población infantil, ancianos y pacientes con compromisos inmunológicos.

Las entidades, muy frecuentes en climas tropicales, reposan en excreciones fecales secas que pueden ser volatilizados e inhalados, causando múltiples complicaciones sistémicas, llevando así a la muerte del paciente.

Para instalar gallineros en las escuelas, el experto en avicultura, Marco Martínez, resaltó que un criadero de gallinas apto, debe tener como mínimo 65 metros cuadrados exclusivos, y adicional a esto, debe contar con un espacio apropiado para los ponederos, donde las gallinas después de haber consumido el alimento se dirigen a poner sus huevos.

“El espacio de ellos debe ser un espacio supremamente especial porque son animales muy delicados, incluso más delicados que uno como ser humano, porque uno crea sus anticuerpos, pero ellas (las gallinas) deben tener un espacio donde no habite otro tipo de animal como perros, caballos, vacas”, señaló el avicultor.

Martínez recalcó que en el espacio solo deberían estar las gallinas ponedoras con una condición de higiene exclusiva. “Ya hecho el galpón, se debe fumigar con cal, regar la concha de arroz donde ellas van a caminar, una o cuando mucho dos personas, de acuerdo a la cantidad de gallinas, para que le surtan su alimento, para que estén pendiente de sus bebederos de agua, que le agreguen sus químicos, porque de lo contrario, si entran otras personas pueden contaminar a los animales y evita que pongan huevos”.

“Hoy en día es muy difícil criar animales porque no estamos produciendo alimentos, eso se trae importado. A veces lo que se produce aquí no tiene los cuidados que deben tener, lo básico y otras las gallinas en vez de producir, generan gastos y no producen huevos. Por eso es el alto costo del producto. Quienes están produciendo compran insumos de afuera del país, los traen a un costo estrafalario y tienen que buscar la ganancia”, afirmó.

Para Martínez la idea de Maduro, como premisa básica, no es mala, y afirma que existen muchos lugares del país y del mundo que son granjas escuelas para niños -especialmente aplicada en zonas rurales- en las que se les imparten conocimientos sobre la cría de los animales.

Sin embargo, en el contexto venezolano aseguró: “A la larga esas propuestas terminan en el fracaso porque no tienen la asistencia adecuada. Se hacen gallineros, se hace la inversión macro pero a la hora de producir no lo hacen o se hace a medias y todo termina en pérdida. Para llegar al éxito hay que tener asistencia veterinaria, personas que estén preparadas para el contacto con las gallinas porque son animales muy delicados”.

Fuente original: El Estímulo