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Una reciente encuesta en Venezuela reveló que de diez ciudadanos, nueve vive en condiciones de pobreza. Sin embargo, el canciller de ese país ha insistido en que la crisis humanitaria es un invento para “intervenir en su país”.

Todos los días llegan a Colombia en promedio 37 mil venezolanos. Algunos entran para conseguir alimentos, otros lo hacen para viajar a otros países, pero una gran parte, de acuerdo con Migración Colombia, ha optado por quedarse en el país. Llegan a Colombia con el propósito de huir de una grave crisis humanitaria que se vive en su territorio, pero que de acuerdo con el gobierno de Nicolás Maduro no existe.

“La supuesta crisis humanitaria en Venezuela no es más que una excusa para intervenir el país”, dijo este lunes el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, durante una reunión de las Naciones Unidas en Ginebra Suiza. Una afirmación que contradice lo revelado seis días atrás por la última Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población Venezolana (Encovi), cuyas conclusiones son negativas.

La investigación, que se pregunta por la calidad de vida de los venezolanos, arrojó datos escalofriantes sobre la situación que se está viviendo en el vecino país. Pobreza de 87%, pérdida de 11 kilos en más de la mitad de la población, desempleo del 9%, aumento de 30% en la mortalidad materna y desescolarización de más de un millón de niños y adolescentes son algunas de las conclusiones.

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Y mientras desde Miraflores niegan su responsabilidad y acusan a la crisis económica y de emigrantes venezolanos a “una guerra económica y el bloqueo financiero”, la realidad muestra que son cada vez más los venezolanos que buscan salir de su país para evitar el deterioro de sus condiciones de vida, si es que pueden empeorar.

Sin embargo, para organismos como las Naciones Unidas y sus diferentes oficinas, aunque aceptan que en Venezuela hay problemas, no entienden estos como los de una crisis humanitaria. En sus informes oficiales, la ONU reconoce emergencias humanitarias como las de Siria, Irak y Nigeria, por citar algunos ejemplos, la fuga de venezolanos no es todavía considerada una crisis humanitaria.

De acuerdo con expertos, una de las dificultades para que organismos como las Naciones Unidas tomen una posición más activa frente a lo que sucede en Venezuela está precisamente en su composición. Al ser un organismo intergubernamental, los datos que llegan a las oficinas de la ONU provienen de los mismos estados, en este caso por parte de Venezuela.

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De hecho, el canciller Arreaza soportó su intervención en las afirmaciones de xxx, un experto de la ONU que afirmó esta semana que en Venezuela “no había una crisis humanitaria como tal”.

“El problema con afirmaciones de este tipo es que los datos provienen de los propios estados”, explica Victor Manuel Mijares, politólogo venezolano y profesor de la Universidad de los Andes, quien agrega que la politización de organismos como el Instituto Nacional de Estadística (INE) “hace muy difícil creer en esos datos”.

Al ser un organismo intergubernamental, la ONU depende de los datos que entregan los gobiernos nacionales, algo que de acuerdo con Mijares plantea una gran dificultad, pues no se tienen en cuenta otras fuentes de información. “Hay estudios que son muy serios y que científicamente y metodológicamente están bien desarrollados, pero a la luz de estos organismos estas investigaciones no son oficiales”, dice.

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De acuerdo con el experto, la forma en que los organismos internacionales podrían declarar que efectivamente existe una crisis humanitaria depende del impacto que esta tenga sobre los países vecinos. Colombia, Brasil, Perú y Ecuador, ya han empezado a sentir las consecuencias de la crisis venezolana interna, pero todavía a los ojos de la ONU no hay una emergencia migratoria.

Para ello, según Mijares, los países receptores tendrían que reconocer a los venezolanos emigrantes como refugiados, pues esto implica “una responsabilidad internacional”. Sin embargo, sobre esto hay una dificultad, pues cuando un país reconoce a una persona como refugiada pasa inmediatamente a la tutela del estado protector, algo que implica costos pues debe garantizarle un techo y trabajo, entre otras cosas.

Además, de los 37 mil venezolanos que llegan a Colombia diariamente, el 34% regresa de nuevo a su país, algo que dificultaría una posible medición de futuros refugiados.  “Los venezolanos que entren, al declararse refugiados, el país que los recibe entiende que su regreso al país de origen es inviable”, dice Mijares.

Por ahora, el gobierno colombiano ha impulsado un nuevo registro de los inmigrantes venezolanos como parte de un conjunto de medidas para controlar la llegada de ciudadanos de ese país. La conformación del Grupo Especial Migratorio y su puesta en marcha podría, de acuerdo con Victor Mijares, en un futuro entregar datos que pudiesen ser avalados por Colombia y así llegar a organismos internacionales.

Fuente: Jesús Mesa / El Espectador