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“Con la desnutrición, estamos criando una generación de discapacitados a los que habrá que atender. Tendremos niños que jamás podrán ser abogados o ingenieros. Entonces habrá que buscar oficios para reinsertarlos en la sociedad”

Recientemente estuvieron delegaciones de eurodiputados en las fronteras de Venezuela con Colombia y Brasil, pudiendo constatar el grave estado de salud en el que llegan los venezolanos a pedir refugio en los centros de acopio. La crisis alimentaria es alarmante en las fronteras pero dentro del país es peor la situación, ocasionando muertes en niños y ancianos.

¿Cómo preocuparse por los venezolanos que están fuera de Venezuela y no preocuparse por los que están muriendo adentro, que son muchos más? Las actuales condiciones humanitarias dentro de la nación son precarias, la alimentación es uno de los grandes factores de la crisis: en promedio los venezolanos han perdido 11 kilogramos en el último año y 80% de los hogares se encuentran en inseguridad alimentaria, así lo expresa la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi).

En 2014, los venezolanos estábamos consumiendo 80 kilos por persona/año de pollo, cerdo y res. Cerraremos 2018 en 19 kilos por persona/año (reducción de 76% en 4 años), argumenta el Ingeniero Químico, Rodrigo Agudo G.

La Médico, Marianella Herrera indica: “Con la desnutrición, estamos criando una generación de discapacitados a los que habrá que atender. Tendremos niños que jamás podrán ser abogados o ingenieros. Entonces habrá que buscar oficios para reinsertarlos en la sociedad”.

Los más afectados son también los más pequeños. Según reportó el diario El Impulso  en enero de este año, son al menos 280 mil niños con desnutrición los  que están en riego grave. El diario barquisimetano cita a Caritas de  Venezuela, institución adscrita a la Iglesia Católica que asegura que al  menos 33% de la población infantil presenta retardo en su crecimiento,  que podría afectar gravemente otros importantes indicadores como el  rendimiento escolar.

Los hábitos alimenticios han cambiado; en  general, se redujo considerablemente el ya mermado consumo de harina de  maíz, pollo, carne, hortalizas y frutas. Los únicos alimentos cuyo  consumo aumentó notablemente fueron las leguminosas y los tubérculos: estos dos rubros representan las opciones de proteína más económicas y  generan una sensación de satisfacción al momento de comerlas.

El Presidente de FEDEAGRO, Aquiles Hopkins G. señala que en el año 2006 abastecíamos 70% de lo que consumían los venezolanos. En 2018 abastecemos únicamente 25%. En el mejor de los casos tendremos 200.000 hectáreas sembradas de maíz a final de año, cuando en el 2007 se sembraban 650.000 hectáreas.

Como dato relevante, El presidente de la ONG Ciudadanía en Acción, Edison Arciniega, expresó durante una entrevista con Erika Corrales, que en Venezuela los casos de muerte por desnutrición promedian 25 personas por día, siendo la mitad de esta cifra, menores de edad; y a su criterio este número podría ir en aumento ya que aproximadamente 10 millones de venezolanos se están viendo afectados por los altos costo de la vida y la disminución en el poder adquisitivo para la compra de alimentos, lo que sitúa la desnutrición por encima del cáncer en causas de fallecimientos.

Fuente: El Nacional