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Cerca de 70 familias criollas refugiadas al norte de Brasil se han integrado al plan de la agencia de la ONU

Es tarde por la noche en el vestíbulo del aeropuerto de Boa Vista. El venezolano Mateus, de 38 años, y su esposa Yrene, de 37, esperan junto con su hija pequeña el vuelo que los llevará a la ciudad de Fortaleza. En la capital de Ceará, Mateus ya tiene garantizado un trabajo como mecánico industrial, la misma área en la que trabajaba en su país.

Tras dos años viviendo en Boa Vista, Mateus ha conseguido trabajo en Fortaleza a través del programa de reubicación interna voluntaria de la Operación Acogida, respuesta humanitaria a personas refugiadas y migrantes procedentes de Venezuela implementada por el Gobierno Federal, agencias de Naciones Unidas y organizaciones de la sociedad civil. Hasta que reciba su primer sueldo en su nueva ciudad de residencia, podrá cubrir los primeros gastos gracias al apoyo adicional de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados.

A través de un innovador programa de protección social, Mateus y su familia han recibido la tarjeta de Apoyo del ACNUR, una especie de tarjeta prepagada con la que se pueden realizar diversos pagos o retirar efectivo para cubrir gastos básicos tales como alquiler, alimentación y transporte. Es decir: una ayuda de emergencia en apoyo de las necesidades fundamentales de quienes llegan a una nueva ciudad de la mano del programa de reubicación interna.

“Ya tengo un puesto de trabajo garantizado, eso era lo que necesitábamos. El primer mes supone un gran desafío, pero con esta tarjeta de ACNUR no estaremos desamparados al llegar a Fortaleza”, afirma Mateus, con la esperanza de quien busca reconstruir su vida y la de su familia con dignidad.

La familia de Mateus e Yrene es una de las primeras en beneficiarse de la tarjeta de Apoyo. Partiendo de la base de una ayuda financiera de emergencia, esta estrategia de protección social ha beneficiado desde su lanzamiento en junio de 2019 a más de 70 familias en Brasil, en su mayoría procedentes de Venezuela. Además de Boa Vista, se ha atendido a familias en Río de Janeiro, en São Paulo y en el Distrito Federal, entre otros.

La iniciativa, implementada con recursos proporcionados por la Unión Europea a través de la Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil (ECHO), se va a extender a todo el país. El objetivo de ACNUR es conseguir que toda la asistencia financiera de emergencia a la población bajo su mandato se realice por medio de la tarjeta de Apoyo, que aporta mayor seguridad y flexibilidad a los beneficiarios.

La tarjeta Apoyo ACNUR funciona de manera muy similar a las tarjetas prepagadas. Se deposita en ellas un importe fijo que el titular puede utilizar dónde y cuándo quiera. La tarjeta es aceptada en diversos establecimientos comerciales y puede usarse para retirar efectivo en cajeros automáticos.

Para Social Bank, la empresa que opera los servicios financieros de la tarjeta de Apoyo, proporcionar cuentas digitales y tarjetas fortalece la finalidad de la empresa de atender en primer lugar las necesidades del ser humano. Según Alisson Idaló, director de estrategia y productos de Social Bank, “resulta gratificante ver que nuestras soluciones y productos funcionan también como un puente que tiene un impacto positivo en la vida de las personas, sobre todo de las que están atravesando un momento tan complicado de sus vidas”.

Se trata de un apoyo puntual a una población con un elevado nivel de vulnerabilidad y que ya está registrada por ACNUR y evaluada por equipos de asistencia social e instituciones asociadas. Las personas beneficiarias necesitan también estar documentadas con el protocolo de solicitante de asilo o el protocolo de residencia, además de la tarjeta de identidad fiscal. Entre los grupos de mayor vulnerabilidad se encuentran las mujeres cabezas de familia, las personas discapacitadas, las mujeres embarazadas y los adultos mayores.

“Muchas personas refugiadas abandonan su país de origen llevando consigo solo los elementos más básicos. En este proceso de desplazamiento forzado pierden su capacidad de producir ingresos y gastar de manera adecuada. Este tipo de intervención pretende proteger a las personas refugiadas al reducir los riesgos que pueden enfrentar en su viaje, manteniendo su capacidad de elegir y decidir cómo quieren gastar en relación con las necesidades más prioritarias”, afirma José Egas, representante de ACNUR en Brasil. “La tarjeta Apoyo ACNUR es flexible y se puede usar en diversas situaciones. Esto anima la economía local”, añade Egas, mientras recuerda que la iniciativa beneficiará a personas refugiadas y solicitantes de asilo de todas las nacionalidades.

Para Mateus, los recursos recibidos a través de la tarjeta Apoyo ACNUR suponen, junto con su nuevo empleo, el empujoncito que le faltaba para poder vivir con su familia de manera más digna. Mientras tanto, su esposa Yrene recuerda que se vieron obligados a dejar en Venezuela a su hija mayor, de 20 años, que está estudiando medicina. Reconoce que fue una decisión difícil, pero necesaria para que la familia pudiera buscar nuevas oportunidades.

“Nunca imaginé que mi familia se fuera a separar”, nos dice Yrene emocionada. Pero con la nueva perspectiva que se abre ante ella y su familia, espera poder conseguir los recursos necesarios para ir a visitar a su hija mayor. “Es un gran desafío. Igual que nuestra hija tiene que seguir con sus estudios y hacer realidad sus sueños, nosotros tenemos que buscar una estabilidad en Brasil y volver a unir a nuestra familia”, planea Yrene.

“La asistencia financiera de emergencia es una manera más digna de ayuda, ya que da a los beneficiarios la oportunidad de elegir las necesidades que precisan cubrir con prioridad. Esto es un elemento integral de la estrategia de ACNUR a nivel mundial, no solo para las personas refugiadas y migrantes procedentes de Venezuela”, afirma José Egas, representante de ACNUR en Brasil. Aprovecha para recordar que esta asistencia está asociada a otras iniciativas que promueven soluciones sostenibles para personas refugiadas. En el caso de la familia de Mateus e Yrene, una nueva oportunidad de volver a empezar con un puesto de trabajo y un salario, lejos de la inseguridad y de la violencia.

Fuente original: Venepress