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Por: Jorge Guzmán (@jorgelguz) el 08/09/2014 · Bienestar emocional

Pareciera que siempre quisiéramos más. Hacer grandes cosas, obtener grandes triunfos, alcanzar grandes metas. O eso nos han enseñado a aspirar: unos lo han aprendido muy bien, otros no tanto. Y está bien. Este artículo no va de criticar, sino de poner la lupa sobre lo contrario: lo pequeño.

Lo “insignificante” siempre está ahí, a diferencia de lo “grande”, y cuando el ojo se posa sobre alguna de esas pequeñas cosas y sonreímos, damos en el blanco (la sonrisa es algo celebratorio en sí mismo, ¿no?).

Lo que decía El Principito: “lo esencial es invisible a los ojos”. Por eso, con total humildad me propongo poner la lupa sobre algunas cosas –unas invisibles, otras no- para darles luz y tenerlas en cuenta en aquellos momentos en los que pensamos que todo va mal:

  • La música es un regalo de los dioses y, en la era Youtube, todo está al alcance de la mano.
  • Tómate la labor de ver un amanecer a la semana, o un atardecer. Conscientemente: todos los minutos que van desde la luz a la oscuridad, o viceversa. Capaz terminas haciéndolo diariamente.
  • Hay gente que no se toca. Sin llegar a pasarte de sobón, procura abrazar a tus amigos, a tu familia. Está probado que el contacto físico en los bebés prematuros estimula su restablecimiento. No hace falta decir más, ¿o sí?
  • Ayuda a alguien. En el metro, en el banco. Una vez.
  • Siembra una planta en tu casa, ornamental o que dé frutos. Al ver la flor nacer, o al comerte tu primer ají, te sentirás mejor.
  • Juega a ser “el loco” alguna vez. Cuando vayas por la calle y hagas contacto visual con alguien, pícale un ojo, levanta una ceja, sonríe, di “hola”. No en plan de coqueteo, sino más bien locuaz. Hace poco, en un autobús, se montó una señora que llegó saludando a todo el mundo y al principio la veían como loca. Habló y habló, echó cuentos, chistes, se bajó, y todos nos quedamos riendo.
  • Cada vez he oído más lo de “qué desgracia con la lluvia”. Es agua. Mójate una vez, o por lo menos agradece que la tierra se está bañando.

Y si ves que la cosa sigue yendo mal, anota estas palabras del monje y poeta vietnamita Thich Nhat Hanh: “A veces tu alegría causa tu sonrisa, pero también hay veces en las que tu sonrisa puede causarte alegría.“

Fuente: www.Inspirulina.com