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Debido a los lamentables hechos de días pasados que conllevaron al asesinato de una ecuatoriana en manos de un venezolano, una ola de desprecio dirigido a la población criolla que reside en Ecuador se intensifica cada vez con más fuerza, llegando incluso al discurso de rechazo del alto mandatorio de ese país. Así, una vez más, nos escandalizamos con un problema generalmente ignorado y que nos subyace como sociedad hasta que hace su aparición la xenofobia.

Pareciera que sin importar la acelerada globalización que vivimos, la xenofobia siempre encuentra su manera de hacerse presente como una ponzoña que se resiste al antibiótico. Pero, ¿a qué se debe esto?, ¿por qué cala tanto los discursos xenófobos?, ¿qué evita la desaparición de éstas expresiones y acciones?.

Xenofobia: el concepto 

Resulta útil iniciar este análisis adoptando una definición de xenofobia, palabra que está compuesta por dos vocablos de origen griego, xenos, cuyo significado es foráneo o extranjero y phobos, traducido como miedo o rechazo, en palabras más sencillas, xenofobia es el miedo a los extranjeros.

A partir de ese miedo, la xenofobia se caracteriza por “actitudes, prejuicios y comportamientos de rechazo, exclusión y, a menudo, vilipendio a un grupo de personas basado en la percepción que estos son foráneos o extranjeros a una comunidad, sociedad o nacionalidad”[1].

En este sentido, y resumiendo un poco lo expuesto hasta el momento, la xenofobia no es más que el miedo a los extranjeros, materializado a través de actitudes de rechazo, amedrentamiento y aislamiento del grupo considerado como extranjero y que es visto como una amenaza por parte de una comunidad, sociedad o nacionalidad.

Así, la xenofobia parte de la visión del extranjero como enemigo, por lo que es rechazado y discriminado por los grupos nacionales, afectando a cualquier migrante, con independencia de su estatus legal dentro del país (migrante, refugiado, asilado, entre otros).

No es un sentimiento nuevo

La xenofobia no es un sentimiento nuevo, ha estado presente en diversas civilizaciones y ha llegado hasta la modernidad, razón por la cual algunos estudios han sugerido que se trata de un sentimiento “natural” del hombre, como rechazo a los grupos extranjeros.

Una teoría ampliamente aceptada indica que, durante miles de años, los humanos vivieron de la caza, pesca y recolección de recursos naturales en territorios definidos, y para sobrevivir, la aparición de nuevos grupos en estos territorios implicaba la repartición de los recursos entre un mayor número de personas, por lo que, esto conllevaría a fuertes enfrentamientos y exterminios entre éstos grupos. Es lo que llamamos una reminiscencia de nuestra evolución, un rasgo arcaico que arrastramos hasta el día de hoy.

No es de extrañar entonces, que los discursos xenófobos calen tan fácilmente en la psiquis humana y que sean alimentadas a través del discurso de personas de la vida política pública, quienes, con sus expresiones, estigmatizan a estos grupos, alimentando sentimientos nacionalistas, con una supuesta idea de proteger la seguridad física, de salud y laboral de los habitantes de un país[2].

¿Qué dicen los estudios?

Curiosamente, múltiples estudios de impacto económico como el de la Universidad de Pensilvania y la Universidad de California, han demostrado que la inmigración en vez de ser un problema es una oportunidad para los países.

Los estudios indican que la inmigración incita a la innovación, mejora la calidad de la educación entre los trabajadores, mejoran la relación entre la especialización y el trabajo y en general aumentan la productividad de la economía.

Los inmigrantes, consumen, producen e invierten, por lo que, las expresiones xenófobas son irracionales e insensatas, por tanto, estadísticamente hablando, los extranjeros son un beneficio para la sociedad a la que ingresan.

En conclusión…

La xenofobia es una herencia arcaica de nuestro proceso evolutivo, que puede (y debe) ser eliminado a través de la racionalización de sus efectos. Lamentablemente, atrocidades se comenten todos los días, pero en vez de dar un enfoque xenófobo, la respuesta debe ser clara y efectiva, dirigida a mejorar la seguridad de nuestros ciudadanos a través de buenas políticas públicas, y no de discursos y acciones represivas que poco o nada aportan a la seguridad de una población.

Acción Solidaria / Juan Manuel Rodrigues y Natasha Saturno
[1] ILO, IOM and OHCHR 2001 ‗International migration, racism, discrimination and xenophobia‘
[2] Crush, J. & Ramachandran, S. (2009). Xenophobia, International Migration and Human Development (rep., 1-104). New York: United Nations Development Programme. Human Development Reports, Research Paper 2009/47.