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Las acciones humanitarias están bajo ataque al rededor del mundo», se afirma en el informe del Centro de Estudios Internacionales Estratégicos «Negación, demora y desvío. Hacer rente a los desafíos de acceso en un paisaje humanitario en evolución».

Según el informe los conflictos han llegado a niveles muy altos, y recuerda que para agosto 2019 70.8 millones de personas se encontraban desplazadas forzosamente a causa de estos conflictos, y cerca de 132 millones necesitan de asistencia humanitaria. Al mismo tiempo, recuerda alerta que ha habido una escalada en las obstrucciones deliberadas al acceso humanitario, «impidiendo a la ayuda humanitaria llegar a las personas más vulnerables y vice versa».

«El bloqueo al acceso a la ayuda humanitaria es una crisis urgente que requiere nuestra mayor atención», alerta el Centro.

Como ejemplo sobre estas restricciones a la ayuda humanitaria se mencionan algunos casos: Afganistán, donde más de 6 millones de personas tienen necesidad urgente de asistencia humanitaria, pero el Talibán vetó a la Organización Mundial para la Salud y al Comité Internacional de la Cruz Roja de trabajar en zonas cruciales. Contracciones severas sobre las acciones de las organizaciones humanitarias de todas las partes en conflicto, bombardeos aéreos y restricciones draconianas para importaciones críticas, como comida, combustible, y medicinas, ha dejado a Yemen al borde de la hambruna. En el noreste de Nigeria, fuerzas armadas estatales coaccionan a los civiles a ir hacia ciudades de guarnición para poder acceder a la ayuda humanitaria. En Siria, Sudán del Sur y Myanmar, los gobiernos y actores no estatales hacen uso sin lamentaciones del asedio, inanición y obstrucción como tácticas militares y políticas, colocando a millones en riesgo mientras impiden que las agencias operen. Mientras tanto, el incremento del populismo en los Estados donantes alimenta el escepticismo a cerca del humanitarismo, socavando la voluntad de los donantes en comprometerse con una diplomacia humanitaria difícil para atacar los retos hacia el acceso.

El Centro reitera que la principal obligación de los Estados es el satisfacer las necesidades de la población civil y, por consiguiente, deben consentir actividades humanitarias imparciales cuando se vean incapacitados de proporcionarla. «La responsabilidad de las partes en conflicto, ya sean Estados o grupos armados, es permitir el acceso a la asistencia humanitaria, lo que está claramente establecido en tratados y normas internacionales consuetudinarias». A pesar de ello, en el informe se denuncia que las organizaciones humanitarias han venido reportando un aumento consistente en las intenciones de obstruir las operaciones humanitarias, perpetradas por los Estados y grupos armados no estatales, «sin importarles la salud y seguridad de las víctimas de violencia, a menudo con una intención específica de hacer daño a la comunidades y a las infraestructuras civiles», indica.

«La ayuda humanitaria es una industria que introduce miles millones de dólares en mercancía en conflictos muy complejos que los actores armados buscan controlar, y a menudo negar a la población civil», señala el informe. Además, ses indica que el negar acceso a la ayuda humanitaria tiene muchas formas: retardos burocráticos y ataques dirigidos a civiles que buscan refugio y a trabajadores humanitarios. Pero, «negar el acceso a la asistencia humanitaria es un ataque contra los más vulnerables en situaciones de conflicto», destaca el Centro. Así como una clara violación a las normas y estándares establecidos después de la Segunda Guerra Mundial, incluyendo las Convenciones de Ginebra y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. «El negar el acceso en sí mismo no es algo nuevo pero ha cambiado de ser una consecuencia del conflicto a un arma de guerra usada con fines políticos y militares», recuerda.

«Hoy la crisis al acceso humanitario es un síntoma de tendencias más amplias y conectadas, incluido el aumento masivo de las necesidades humanitarias, es una falla colectiva para conseguir soluciones políticas para culminar con los conflictos armados», afirma el informe, lo cual se muestra en la rápida erosión de las normas sobre conflictos armados y acciones humanitarias. «Mientras tanto, las agencias humanitarias luchan para lidiar con el aumento de los costos y los riesgos de reputación, legales y de seguridad que imponen los retrasos en el acceso y la negación».

Descargar informe completo