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De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros Europeos para el Control de Enfermedades, es la primera vez que se reporta un caso de este tipo

Un hombre de origen británico es el portador del caso de gonorrea más resistente detectado hasta el momento, después de que este no respondiera a los antibióticos que normalmente se recetan para combatir esta enfermedad de transmisión sexual, informó el Servicio Nacional de Salud de ese país.

La resistencia de enfermedades a los antibióticos es uno de los mayores problemas de salud pública en los países avanzados y en vías de desarrollo.

La agencia de salud explicó que el paciente, que tenía una relación estable, se contagió durante un encuentro sexual que mantuvo con una mujer en el sudeste asiático un mes antes de presentar síntomas de la enfermedad.

Le fueron recetados los antibióticos que se emplean tradicionalmente para hacer frente a la gonorrea, una combinación de azitromicina y ceftriaxona, pero este tratamiento no dio resultado.

El servicio de salud británico mantiene una investigación en curso y, para contener la propagación de la infección, está tratando de rastrear posibles parejas sexuales del hombre, que no ha sido identificado. Por el momento no se han detectado nuevos contagios.

«Esta es la primera vez que un caso muestra una resistencia de tan alto nivel a estos medicamentos y a la mayoría de los otros antibióticos comúnmente usados», explicó a la BBC la doctora Gwenda Hughes, del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido.

Los análisis realizados al paciente apuntan a que hay un último antibiótico que podría curarle, pero hay que esperar hasta mediados de abril para comprobarlo, según el informe de la agencia de salud británica.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros Europeos para el Control de Enfermedades, es la primera vez que se reporta un caso de este tipo, según la BBC.

La OMS ya advirtió en 2012 de la aparición de una «súper gonorrea» resistente al tratamiento. Se trata de cepas de esta enfermedad venérea inmune a los antibióticos y que se está expandiendo por diferentes países desde que se descubriera en Japón en 2011. Ante la potencia de la bacteria y sin la ayuda de los fármacos, la única solución sería la detección temprana.

Cada año se estima que hay más de 700.000 casos de gonorrea en todo el mundo, es una de las infecciones sexuales más comunes. En países como Australia, Francia, Noruega, Suecia y Reino Unido no solo repunta el número de enfermos, sino los casos de resistencia.

La gonorrea se diagnostica por sus síntomas: secreciones, dolor al orinar y en las gónadas o el bajo abdomen. A veces aparece sin síntomas, por lo que es más difícil de diagnosticar. Entre sus consecuencias más feroces están la infertilidad y la creación de otras infecciones como conjuntivitis o uretritis.

Fuente: Contrapunto