Compartir

Fundana brinda atención integral a niñas y niños venezolanos, en edades comprendidas entre  cero y seis años, que se encuentran en una situación de maltrato, abandono o negligencia, por amenaza y/o violación de sus derechos

La Fundación Amigos del Niño que Amerita Protección (Fundana), es una iniciativa en donde se brinda hogar y atención integral a niñas y niños que se encuentran desvinculados de su medio familiar por haber sido víctimas de abuso, violencia, abandono o negligencia. Pero en la actualidad venezolana, a esta organización asisten también infantes que viven en constante situación de vulnerabilidad social y problemas nutricionales debido a la crisis familiar que sufren buena parte de los hogares por la evidente dificultad para acceder a los alimentos.

Para la coordinadora y psicóloga de la fundación, Ninoska Zambrano, lo que ocurre en este momento de crisis de alimentación es que cada vez son más las personas con incapacidad en cuanto al acceso de recursos para la compra de los alimentos que requieren para gozar de una dieta nutritiva y balanceada, esto origina conflictos intrafamiliares que antes se veían en menor medida, pero actualmente se han convertido en una ruda realidad que repercute de forma multifactorial a muchas familias.

“A Fundana llegan, casos que podrían ser tipificados como delitos, pues se presentan familiares con niños y niñas que han sufrido golpes y quemaduras como castigo por comer más de lo que se les había autorizado en el hogar. Hijos e hijas que no quieren estar con sus padres porque comer es traumático y a veces esconden el hambre por miedo a ser golpeados o maltratados”, dijo la experta.

Poco poder adquisitivo afecta de frente a niños y niñas

Al menos 50% de las familias que llegan a la fundación están viviendo alguna dificultad para alimentarse, la mayoría de los niños y niñas presentan desnutrición leve o se encuentran en una situación más delicada.

“Sabemos que muchos padres desesperados administran la comida a sus hijos por medio de prácticas inadecuadas que no los nutren realmente e, incluso, dejan de suministrarle alimentos a los más grandes, para darle prioridad a los de menor edad. En este sentido, los adolescentes suelen ser los más maltratados con estas alternativas muchas veces peligrosas para sus propias vidas”.

A muchos niños los dejan en la fundación y su apariencia física se reduce a piel pegada al hueso. Estamos viviendo tiempos dentro de la organización donde el trabajo es más cuesta arriba, porque la mayoría de las madres reconocen claramente que abandonan a sus hijos porque no tienen nada que darles para comer, relató Zambrano.

“No tengo nada para alimentarlo”

Los índices de pobreza y hambre se disparan día tras día, la emergencia humanitaria en Venezuela se refleja también al ir a los principales supermercados del país. Las neveras vacías y los pocos alimentos que se consiguen cuestan más de un sueldo mínimo. Muchas madres y padres no pueden soportar la situación y deciden abandonar a sus hijos. Ahora los basureros son tomados con más frecuencia por familias enteras para lograr conseguir entre las sobras algo para comer. Zambrano advierte que las familias con las que ha tenido contacto en la fundación aseguran que abandonan a los niños no porque no los amen, sino porque los aman y no quieren que mueran de hambre.

Fundana recibió aproximadamente 144 solicitudes para reubicar a niños y niñas dentro de sus instalaciones el año pasado, en comparación con las 24 del 2016. La gran mayoría de las solicitudes están relacionadas con dificultades económicas.

En el interior del país la situación es peor, los altos costos de los alimentos, problemas de servicios públicos como el transporte, cortes de luz y agua hacen que las familias entren en más desesperación. “Comienzan no llevando a sus hijos a las escuelas y terminan entregándolos a las organizaciones que ofrecen hogar porque de alguna manera saben que podrán alimentarlos mejor”.

El voluntariado es indispensable

Para hacer frente al aumento de niños y niñas que requieren ayuda, Fundana abrió una segunda instalación en Caracas con la ayuda de donantes privados. Pero, aún no se dan abasto con las solicitudes. Por ello, se apoyan en el trabajo voluntario que no solo juega un papel determinante en la reconstrucción de imágenes paternas y maternas, sino que la presencia permanente en las casas de Abrigo del voluntariado, les permite contar con gran apoyo afectivo y profesional para los niños.

“El rol del voluntariado es fundamental en el desarrollo de nuestro proyecto social. Es uno de los canales de comunicación entre la fundación con la sociedad que permite la difusión y el reconocimiento de nuestra obra. Si bien es cierto que el aporte económico de los donantes es muy importante, la presencia permanente del voluntario, nos permite contar con un gran apoyo afectivo y profesional para los niños”, dijo la psicóloga.

Siempre hay una forma de participar, ya que los niños requieren atención y ayuda en sus actividades diarias, tales como: alimentación, baño, actividades educativas, recreativas, paseos y visitas médicas, en las cuales la participación voluntaria es un gran apoyo. Además, si el voluntario o voluntaria tiene alguna habilidad especial que pueda aportar es siempre bienvenida, sobre todo en áreas como las manualidades, los deportes, la música, el arte, entre otras.

También puedes apoyar a la fundación ayudando en las actividades administrativas y operativas, especialmente en estos aspectos: organización y arreglo de despensas y closet, clasificación de ropa, medicinas y juguetes, búsqueda de donaciones o contactos con empresas y organización de eventos e incluso, a través de donativos de dinero mensual y así apadrinar un niño o niña en situación de vulnerabilidad.

Las redes sociales de Fundana son en Facebook: Ffundana y en Twitter @FFUNDANA o si prefieres comunicarte por el 0212-2575670 o E-mail: voluntarios@fundana.org

Fuente: Gabriela Buada Blondell / Amnistía Internacional