Compartir

La Guajira venezolana es un universo muy particular, donde todo es posible y todo tiene su precio. Lo sabe Teiruma, una mujer wayuu que lleva gasolina de contrabando hasta Maicao. Durante el cierre de la frontera con Colombia, decretado por el gobierno venezolano en 2015, un militar consintió que pasara la “caleta” a cambio de sexo. Una y otra vez.

 

Fuente original: La Vida de Nos