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Son muchas las personas trans en Venezuela que se les continúan vulnerando sus derechos, y es porque, en medio de la emergencia humanitaria compleja el acceso a la salud y a la alimentación no se les garantiza por completo

Es horrible solo pensar lo que significa permanecer en una cola por más de 18 horas, pasando lluvia, frío y hambre junto a muchas personas que te miran como si te fueran a matar, con rabia y comentarios de burlas porque tienes una apariencia distinta. Así lo comenta Crismar Landae para resumir la experiencia que vive en estos tiempos donde comprar comida, medicinas y acceder al servicio público de salud es un peregrinaje para cualquier venezolano y más para las personas transexuales.

“Yo no he vivido la experiencia en que después de hacer una cola me digan que no me venderán algo porque mi documento de identidad dice un nombre masculino, pero esto es porque yo trato de ser agradable con los cajeros y los vendedores y les digo de una vez que tengo un nombre masculino, aunque indudablemente ocurre con frecuencia que cuando llegas y quieres comprar te dicen que tienes un nombre asignado para otro género distinto al que ven” afirmó Crismar resaltando que su personalidad y conocer de sus derechos hace que no pase con frecuencia por situaciones discriminatorias.

La también activista de Acción Solidaria, organización que tiene más de 20 años trabajando por los derechos de las personas con VIH/Sida en Venezuela afirma que la misma situación se presenta en los centros de salud pública, donde la discriminación y la vulneración de derechos suele ser la orden para muchas profesionales de la salud.

“Hace algún tiempo asistí al Hospital El Algodonal para realizarme una placa y el médico que me atendió se puso furioso cuando me pidió que me quitara la ropa y constató que yo no tenía senos. Fue un momento terrible el que viví porque me dijo que si él hubiese sabido que yo era un hombre, no me habría atendido en el consultorio”.

Crismar está convencida en que formar parte de Acción Solidaria le ha brindado las herramientas para exigir sus derechos y también para ser multiplicadora de información y hacer que más personas conozcan que nacer con el cuerpo equivocado no te hace diferente y menos justifica o normaliza las burlas y constantes discriminaciones a las que está expuesta.

Contra la discriminación

En Venezuela urge que las necesidades de las poblaciones sean atendidas, las personas transexuales y LGBTI suelen ser discriminadas y esto sucede con frecuencia y hasta se normaliza porque las leyes están  supeditadas a decisiones o posiciones morales que en virtud de la realidad exponen a estos grupos a vivir en contantes situaciones de vulnerabilidad.

Es importante que se adopten medidas en favor de personas trans y que se fundamenten en el consentimiento libre e informado y que no contengan requisitos patologizantes como lo son permitir que las empresas tanto públicas como privadas soliciten certificados psicológicos, psiquiátricos o exámenes médicos para ejercer alguna profesión, optar por algún empleo o cursar alguna carrera universitaria.

El derecho a un trabajo digno debe ser incluido en todas las legislaciones ya que las personas trans tienen que tener acceso a un lugar donde realizar labores remuneradas tanto en empresas privadas como en los organismos para dar paso a un mayor ejercicio de sus derechos económicos y sociales. De igual forma los derechos que corresponden al ámbito educativo deben estar garantizados por los Estados quienes con gestiones y otorgamiento de becas de estudio lograrán la igualdad plena de la población.

La prevención de la discriminación debe ser incluida en las legislaciones ya que la exposición constante de la comunidad LGBTI y personas trans hace que no se les garanticen muchos de sus derechos. Es urgente incluir la perspectiva de diversidad sexual en toda la atención sanitaria sin dar paso a actos discriminatorios para así lograr mejoras en la atención y el acceso a los servicios de salud por parte de las personas LGBTI garantizando de forma integral su derecho a la salud.

Gabriela Buada Blondell