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En el informe sobre el estado nutricional y seguridad alimentaria en niños menores de 5 años, realizado por Cáritas Venezuela con información recolectada en 48 parroquias ubicadas en 14 estados del país, se constató un incremento de 100% en la desnutrición aguda severa y de 20% en la aguda moderada en los primeros tres meses de 2019, respecto al trimestre anterior

La reaparición en anaqueles de rubros alimenticios no pudo frenar el avance de la desnutrición infantil en 14 estados de Venezuela, de acuerdo con el informe “Monitoreo del Estado Nutricional y la Seguridad Alimentaria Familiar Niños Menores de 5 años. Enero – Marzo 2019”, elaborado por la ONG Cáritas Venezuela en el primer trimestre del año.

El índice de desnutrición aguda severa pasó de 2 entre octubre-diciembre de 2018, a 4 al término del pasado mes de marzo, lo que representa una variación de 100% en apenas tres meses. El promedio de desnutrición aguda moderada subió 20%; de 5 ascendió a 6. El indicador de desnutrición leve no registró diferencia, por lo que el índice se mantuvo en 16.

Distrito Capital, Miranda, Vargas, Zulia, Bolívar, Carabobo, Barinas, Lara, Sucre, Trujillo, Apure, Falcón, Yaracuy y Portuguesa, son las 14 entidades en los que se recabaron datos durante el período analizado, con esto el estudio duplicó el tamaño de la muestra, que incluyó a 1.302 niños evaluados.

Entre las monitoreadas, la población de Sucre es la que presenta la cifra más alarmante de desnutrición aguda, seguido de Lara y Portuguesa. Con 27,5 la entidad oriental casi triplica el promedio nacional de 9,9 y supera por más de 12 puntos el umbral de emergencia por el número de casos y el potencial riesgo de mortalidad. Caracas es la zona con menor índice de desnutrición aguda con 3.9, hecho que consolida la tendencia gubernamental de situar a la capital en un área privilegiada.

Hambre e hiperinflación

En el informe se destacó que, pese a que mejoró la disponibilidad de alimentos en puntos de venta en la mayoría de los estados, el acceso a los productos de la canasta alimentaria se mantiene con limitaciones para gran parte de la población, sobre todo la parte más susceptible de entrar en riesgo de desnutrición infantil, debido al sostenido auge de la hiperinflación, fenómeno evidenciado en el alza progresiva de precios al consumidor sobre 50% mensual, que en el economía venezolana marcó su origen en noviembre de 2017.

“La variación intermensual de la Canasta Básica de Alimentos supera al 200%. El poder adquisitivo alimentario del salario mínimo es de 4.7%, con 1 salario mínimo se puede pagar solo el 4.7% el costo de la Canasta Básica de Alimentos. Una familia requiere de 21 salarios mínimos para adquirir la Canasta Básica Alimentaria”, reseñó el documento.

La masiva suspensión eléctrica que afectó a más de 20 regiones con sucesivos apagones en el mes de marzo, y sus implicaciones en la producción, distribución y acceso a alimentos fue otra de las variables analizadas por el equipo, que contó con la coordinación general de Janeth Márquez, directora de Caritas Venezuela y la coordinación técnica de la nutricionista Susana Raffalli.

“A causa de esta emergencia eléctrica y sanitaria se suspendieron actividades laborales y escolares, el transporte público disminuyó de frecuencia y se interrumpieron las conexiones para pagos electrónicos, lo cual agravó el impacto de la escasez de dinero en efectivo. Muchos establecimientos comenzaron a usar el dólar como divisa. La seguridad alimentaria familiar se vio afectada. La prestación de servicios de salud se vio afectada”, puntualizaron.

Desde antes del parto

El registro hizo seguimiento a 324 mujeres embarazadas residentes de 43 parroquias en seis estados, de esas a 43% se les encontró un grado de desnutrición aguda. El muestreo incluyó a mujeres de los estados Lara, Zulia, Yaracuy, Vargas, Carabobo y Trujillo, de las que el 17%, alrededor de 55, son menores de 19 años de edad.

La falta de variedad en la alimentación también fue evaluada. El resultado demostró que la disminución en el acceso a alimentos de todos los grupos ha consolidado un “deterioro masivo en la diversidad de la alimentación”, el sumario de este apartado agregó que “la tendencia en el aumento de granos, tubérculos y cereales se desplomó vertiginosamente”.

Ante la escasa posibilidad de sustituir estos productos ha ocasionado una “destitución alimentaria masiva” en segmentos todos los segmentos de la población.

Fuente original: Jesús Barreto /El Pitazo