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El exministro de salud, José Félix Olleta y el doctor Alejandro Rísquez Parra, advierten sobre la situación crítica de salud en Venezuela, a través de estadísticas y casos médicos comprobados que exponen la preocupante reaparición de enfermedades erradicadas y controladas durante décadas en el país

Venezuela se mantuvo durante muchos años en el primer lugar de medicina preventiva, alcanzó reconocimientos y logros internacionales por erradicar enfermedades como el sarampión y el paludismo y por controlar y reducir otras como la poliomelítis y la difteria. En la actualidad la salud decayó en proporciones inimaginables, con la reaparición de enfermedades prevenibles y sobre todo con el número de personas afectadas y su trascendencia a las regiones vecinas.

El médico epidemiólogo y dermatólogo, José Antonio Román, expuso con preocupación el informe realizado por el exministro de salud, José Félix Olleta y el doctor Alejandro Rísquez Parra, titulado “Fracaso del Plan Nacional de Inmunizaciones en Venezuela”, presentado por la Sociedad Venezolana de Salud Pública, Red Defendamos la Epidemiología.

“En el año 1967 logramos controlar la poliomelitis a cero casos al año”, posteriormente erradicar el paludismo, controlar la difteria en el año 1994 y para el 2016 Venezuela fue considerada libre de sarampión. Pero si hablamos de la actualidad, “la situación de salud es caótica” alertó Román.

En la última década reaparecieron las enfermedades prevenibles a través de vacunas. Según Román, citando el informe, las fallas en el sistema de salud se deben a la falta de vigilancia epidemiológica, que no permitieron la observación precoz, a su juicio “por desconocimiento médico” de los entes encargados. “Los recursos existen, hay vacunas y pareciera que hay un retraso en cumplir con el control” expuso el epidemiólogo. Lo que pudiese aumentar el número de muertes.

En el primer trimestre del año fueron diagnosticados 114 casos conocidos y 18 muertes por difteria. “En casi dos años de inicio del sarampión se han confirmado oficialmente 6.000 casos en Venezuela con 78 muertes”, afirmó el doctor Román, además de propagarse a Brasil y Colombia durante el 2018.

Las tres naciones afectadas por la propagación de las enfermedades perdieron el reconocimiento de “países libres de sarampión y difteria” que otorga la Organización Panamericana de Salud (OPS). Venezuela, por la llamada “crisis humanitaria compleja”. Brasil y Colombia, por la migración forzada de venezolanos.

Vulnerabilidad en el país

El Programa de Inmunización Nacional (PAI), es una acción conjunta de las naciones y organismos del mundo, que buscan apoyar las coberturas universales de vacunación, para disminuir las tasas de mortalidad y morbilidad causadas por las enfermedades inmunoprevenibles, además de promover su erradicación.

En Venezuela el PAI no ha cumplido sus objetivos en los últimos años, en el informe se señala la vulnerabilidad de la población, quienes están propensos a sufrir enfermedades infecciosas controladas por décadas. Los habitantes más afectados son los niños y adultos mayores. Las etnias indígenas, como grupos sociales, son las más vulnerables.

En 1985 alrededor de 75 mil personas fueron inmunizadas en una campaña nacional contra la fiebre amarilla, en la actualidad la cobertura de los programas debería ser de 95% a nivel nacional, pero se cubre solo un 59% según informó el doctor Román. Con estas cifras, Venezuela pasó a ocupar los últimos lugares en los países de Latinoamérica en aplicación de vacunas.

La Sociedad Venezolana de Salud Pública y los Defensores de Epidemiología, informaron en junio del 2018 la preocupación de un caso por “virus 3 selvático” en un niño de 34 meses de la etnia warao, un caso que el Ministerio del Poder Popular para la salud (Mpps) no había notificado.

Alerta y prevención

La OPS tiene un plan de acción aplicable para el país, calificado como un reto por el doctor Román. Consta de varias líneas de acción, entre ellas: mantener los logros, abordar la agenda inconclusa para evitar las enfermedades evitables por vacunas, afrontar nuevos desafíos en la introducción y el impacto de las vacunas, y fortalecer servicios de salud para la prestación eficaz de las vacunas.

El objetivo principal del plan es alcanzar las metas de cobertura de vacunación, en difteria, sarampión y fiebre amarilla, que antes alcanzaba casi el 100% de la población y hoy en día un 40% en todas las vacunas.
Las cifras y reportes sobre el sistema de salud en Venezuela, son alertas que deben tomarse en cuenta con preocupación por los organismos nacionales e internacionales afines a la materia. Tal es el caso de la suspensión de las vacunas antirretroviral, antineumocócica y antiinfluenza, además del retraso en la vacuna contra el VPH, desde el 2017, según informó el dermatólogo José Antonio Román.

La vacunación BCG es la única que se ha mantenido por encima del 95% en los últimos años. Pero la disminución de otras vacunas ha generado, además de muertes y propagación de enfermedades, la migración de algunos venezolanos que buscan cumplir sus tratamientos médicos en otras naciones.

Basados en las alertas, el informe realizado por Olleta y Rísquez, llama a Venezuela a fortalecer su PAI, y a atender sugerencias de la OPS, de las Sociedades Científicas Médica Venezolanas, en especial de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría.

Los autores exhortar a mantener y fortalecer los lazos con el programa de inmunización, con el aseguramiento de los recursos económicos; garantizar el acceso de vacunación a todas las personas, mejorar la vigilancia epidemiológica de las enfermedades prevenibles por vacunas y optimizar los sistemas de información para un mayor alcance de los objetivos.

Información restringida

Las cifras y alertas expuestas en el informe son obtenidas por información facilitada por la OPS y recolectadas mediante el punto focal del Reglamento Sanitario Internacional. Según los autores, las fuentes oficiales del Mpps encargadas de informar sobre las enfermedades vacuno-prevenibles y otras enfermedades de notificación obligatoria, han sido restringidas en los últimos 5 años.

Fuente original: El Diario de los Andes